2021: El año de la revolución pendiente del autoconsumo fotovoltaico |  Compañías

Lavar la ropa los sábados por la mañana, usar el horno para precalentar la cena, pensar en instalar un aire acondicionado este verano y cambiar la calefacción de gas a eléctrica para aprovechar mejor la energía fotovoltaica en los meses de invierno. Es así como se han adaptado los hábitos de consumo de Santiago Anes, desde 2019, para aprovechar al máximo la luz solar, tras haber instalado cinco paneles solares en su villa del barrio madrileño de Orcasitas.

Anes es una de las instalaciones que promovió 2019 como el mejor año de la historia de la energía fotovoltaica en España, marca que espera batir en 2021. El boom de 2019, con un récord de capacidad instalada en autoconsumo de 459 MW, según datos de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), se produjo tras la desaparición del impuesto al sol a finales de 2018, tres años después de que fuera establecido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Como resultado, España recuperó el liderazgo de la energía fotovoltaica en Europa después de 11 años y ocupó el sexto lugar a nivel mundial.

Desde entonces, los tejados de España brillan más. Y en 2021, la industria fotovoltaica tiene muchos más pretendientes. Sobre todo después de un año marcado por la pandemia y las restricciones de circulación que despertaron el interés por el autoconsumo interno como un nuevo tipo de inversión. “Las familias han ahorrado más dinero y algunos han decidido que estos ahorros eran mejores en su techo que en el banco”, Dice José Donoso, director general de la Unef, la patronal que representa a más de 400 empresas del sector de la energía solar fotovoltaica en el país.

Según Donoso, si bien el confinamiento fue un freno a la instalación de paneles solares en el sector industrial, sí permitió el crecimiento sin precedentes de la energía solar en los hogares. De hecho, de los 596 MW de potencia fotovoltaica para autoconsumo instalados en 2020, el 19% correspondió a autoconsumo doméstico, nueve puntos por encima del avance registrado en 2019; lo que equivale a unas 50.200 instalaciones de 2,25 kW (suficiente para un piso de unos 80 metros cuadrados), en todo el país.

Con los hogares apuntando a la revolución solar y la recuperación de la actividad en las pymes, 2021 se perfila como un potencial rival para destronar a 2019 como el mejor año para la energía fotovoltaica en España. Solo en los primeros siete meses de este año se han introducido 1.245 MW de potencia en el sistema eléctrico español, según datos de la Red Eléctrica Española (REE). A este buen resultado se suma la ayuda de 900 millones de euros aprobada en junio por el Ejecutivo español para impulsar la energía solar en el país. Un escenario optimista para que, según la Unef, esta energía renovable se consolide como una de las palancas de la recuperación económica tras la crisis del coronavirus.

Los costos de producción se desploman

Anes, que trabaja como director general de la Empresa de Servicios Municipales de Alcorcón (Esmasa), no es ajena al boom fotovoltaico en España. Cuando era pequeño, su padre instaló paneles solares en su casa en el campo, porque la electricidad no llegaba a la zona.

Por este motivo, durante años tuvo en mente unirse a la energía solar, pero las cuentas no le dieron. Según el asesor de tarifas energéticas Selectra, el precio de las instalaciones ha caído aproximadamente un 50% en los últimos cinco años y, además, se ha mejorado la eficiencia de los paneles; es decir, ahora se necesita menos para producir la misma energía que hace años: la capacidad de energía se ha multiplicado por 500.

De hecho, hasta 1960 el costo de producción en todo el mundo por vatio pico (Wp) —La potencia eléctrica máxima del panel— rondaba los 82 euros. Hoy en día, se ha reducido a menos de dos euros por todo el sistema fotovoltaico, según datos del Departamento de Energía de EE. UU.

Democratizar la energía

Una mayor accesibilidad permitió a Santiago Anes convertirse en lo que él mismo ha llamado un «generador de energía». «Si la tecnología nos permite a todos ser pequeños generadores de energía, es una forma de democratizar la energía», insiste Anes, quien sostiene que las azoteas podrían ser los mejores huertos urbanos para la fotovoltaica. «No creo que sea muy bueno que llenemos el campo con paneles solares cuando tenemos grandes áreas urbanas potenciales».

Aun así, es el único que ha instalado energía solar en su urbanización. La decisión final se tomó en mayo de 2019, cuando la cooperativa de la que es miembro, Somenergía, puso en marcha una campaña para colocar placas solares en viviendas unifamiliares de Madrid de la mano de Ecooo, una empresa sin ánimo de lucro centrada en proyectos fotovoltaicos. .

Para su chalet de 90 metros cuadrados, Anes instaló cinco paneles solares, con una potencia de 1,3 kW por un total de 4.000 euros, una inversión que se calcula que se amortizará en ocho o diez años. Y aunque pagó la instalación al contado, recibió una subvención de la Comunidad de Madrid de 900 euros. Además, el ahorro en la factura de la luz alcanza unos 144 euros anuales.

La irrupción en el mercado solar de otros esquemas, como el alquiler, también ha permitido un mayor acceso a los paneles solares. Este es el caso de Luz María Gordo, quien confiesa que su mayor obstáculo fue el desembolso inicial en proyectos que ofrecen financiamiento. Sin embargo, encontró una solución para alquilar los paneles solares con Otovo, una empresa noruega que ya cuenta con alrededor de 1.000 instalaciones en España desde su llegada al país el año pasado.

Instalación de 10 placas solares, en Colmenar del Arroyo, realizada por Otovo.


Instalación de 10 placas solares, en Colmenar del Arroyo, realizada por Otovo.

En septiembre de 2020 Gordo se instaló en su chalet de Colmenar del Arroyo 10 paneles solares, por una tarifa mensual de 40 euros durante los próximos 20 años. Desde entonces, su factura de la luz, que superaba los 100 euros mensuales, ha bajado a 23 euros.

Según Unef, la instalación de paneles fotovoltaicos representa un ahorro de hasta un 30% en la parte variable de la factura de la luz. Por tanto, José Donoso señala que si el plazo fijo de la tarifa en España se reduce del 40% al menos a la media europea (23%), habría un mayor despegue del autoconsumo del país.

Autoconsumo colectivo: la mayor deuda de la revolución solar

En España hay 25 millones de inmuebles (unifamiliares y edificios) y se podrían instalar placas solares en el 80% de ellos, según un estudio realizado por EDP. Esto significa que en un país con un promedio de 2.500 horas de sol al año, podrían brillar 20 millones de tejados. Sin embargo, Alemania, con unas 1.738 horas al año, produjo cinco veces más energía solar en 2019 que España e instaló casi el doble de energía fotovoltaica nueva en 2020.

La mayor deuda en suelo español se refiere al autoconsumo doméstico en edificios. Y es que España no es un país de chalets: casi dos tercios de la población total (65%) vive en pisos, según un informe elaborado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). Pero según Laura Feijóo, Responsable de Autoconsumo de Ecooo, las instalaciones fotovoltaicas en edificios apenas llegan a diez en todo el país.

«Hacer realidad el autoconsumo en todo nuestro país, todos los techos deben tener paneles, también los colectivos ”, insiste Feijóo, que aboga por reducir las barreras de procesamiento para la colocación de placas solares en este tipo de inmuebles. Actualmente, todo el proceso de puesta en marcha de las instalaciones de autoconsumo colectivo toma alrededor de un año.

Instalación fotovoltaica de 2 kW en Tenerife, realizada por Ecooo y AEATEC


Instalación fotovoltaica de 2 kW en Tenerife, realizada por Ecooo y AEATEC

Y luego está el desafío de aprobar el presupuesto entre todos los vecinos. Según los cálculos de la empresa sin ánimo de lucro Ecooo, para un edificio de unas 14 viviendas, cada propietario tendría que aportar unos 1.300 euros por una instalación de 15 kW, que otorga a cada vivienda el uso de 1 kW. “Ahora mismo se comparte la instalación, no la energía. Se le dice al distribuidor cuándo le corresponde a cada inquilino”, aclara Feijóo.

A este tímido avance en el autoconsumo colectivo, hay nuevas edificaciones que desde 2007 se ven obligadas a suplir una parte del consumo de agua sanitaria a través de energías renovables, como la instalación de placas solares, de acuerdo con la modificación de el código. técnico de construcción de ese año. Es el caso de «El cielo de Getafe», construido en 2009, que cuenta con un sistema híbrido; es decir, calienta una cantidad de agua diariamente con energía fotovoltaica y cuando esta se agota se utiliza gas.

El inmueble pertenece a una cartera de 150 comunidades de propietarios gestionada por una gestora inmobiliaria en Getafe, donde solo dos edificios cuentan con placas solares que responden a este requisito normativo. Según Ignacio Sousa, administrador de la firma, los paneles solares se suelen encontrar mayoritariamente en nuevas construcciones porque el desembolso inicial en proyectos de grandes edificaciones «es indignante».

Por un edificio que alberga 130 habitantes, la instalación puede costar unos 150.000 euros, según algunos de los presupuestos a los que ha tenido acceso Sousa. “La iniciativa suele venir de un vecino que presenta el proyecto en una reunión de propietarios, pero es más complicado que en las viviendas unifamiliares. Está el obstáculo de los acuerdos (33% de los vecinos como mínimo); luego, la necesidad de tener un espacio para los medidores, otro para canalizar la energía. Las posibilidades de que algo salga mal aumentan y la gente decide que prefiere gastar 13 euros más en electricidad al mes que afrontar un desembolso de ese nivel ”, explica.

Además, en el caso de las comunidades vecinas, el cálculo no siempre es tan sencillo, según Eduardo Albánez, consultor de sistemas energéticos. “Un edificio tiene una alta densidad energética por metro cuadrado de consumo, pero la superficie disponible para los paneles si van en la cubierta no es tanta”, apunta.

Aun así, según el asesor comercial de EDP, Miguel Fonseca, «No existe una inversión a 30 años que genere ahorros a un riesgo tan bajo como una instalación de autoconsumo». Para Fonseca, el autoconsumo sitúa a los consumidores, tanto particulares como empresas, en el centro del nuevo esquema energético, potenciando su papel como generadores y gestores de la propia energía. Un modelo con el que España espera saldar su primera deuda a medio plazo: mejorar su eficiencia energética en un 39,5% de aquí a 2030.

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