Abel Murrieta: Julián Lebarón tras el asesinato de su abogado: "Vivimos en terrorismo"
Manifestación el pasado mes de diciembre por la masacre de LeBarón.
Manifestación el pasado mes de diciembre por la masacre de LeBarón.MARIO JASSO

“En algún momento debemos unirnos y pedir cuentas a los gobernantes”, dice Julián Lebarón de Idaho, en Estados Unidos, harto de la situación de violencia en México. Su abogado, Abel Murrieta, fue asesinado este jueves en Cajeme, Sonora. Los sicarios le dispararon en la calle, a plena luz del día. Murrieta, ex fiscal del estado, también se postuló para la alcaldía de Cajeme en las elecciones del 6 de junio. «Vivimos en el terrorismo», dijo Lebarón.

Desde hace año y medio, Julián y Adrián Lebarón se han convertido en voces importantes dentro del inmenso grupo de víctimas que existe en México. El 4 de noviembre de 2019, un grupo criminal asesinó a sangre fría a tres mujeres y seis niños que eran miembros de su familia. Estaba cerca del rancho La Mora, en Sonora, junto a la frontera con el Estado de Chihuahua. Allí, en La Mora, los Lebarón y otras familias mormonas han mantenido una comunidad durante décadas. Julián y Adrián no han dejado de pedir justicia desde entonces. Adrián era padre de una de las mujeres asesinadas y abuelo de varios de los niños.

La masacre en el rancho La Mora fue una de las primeras del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. También uno de los más importantes. Primero por la furia -los sicarios dispararon cientos de veces a mujeres y niños- pero también por la contundencia de sus familiares en sus pedidos de justicia. Al final, el ataque conectó con otros registrados en gobiernos anteriores y desdibujó la idea de cambio, un nuevo paradigma, que López Obrador ha intentado impulsar.

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Abel Murrieta fue una bendición en el camino hacia la justicia para la familia de las víctimas. Al menos eso dicen Julián y Adrián Lebarón. «Estoy muy triste», dijo Julián, «Abel era como una familia». Desde Phoenix, Arizona, Adrián Lebarón agrega: “Me tomó de la mano al principio del proceso. Me enseñó a leer entre líneas en las declaraciones de los detenidos. Se tomó el caso como algo muy personal. No había nadie tan limpio en esa pocilga -la administración de justicia- como él … me siento muy desmoralizado ”.

Tras el ataque, los rumores apuntaban al fuego cruzado entre dos grupos criminales, uno de Sonora y otro de Chihuahua. Por alguna razón, estos últimos habrían agredido a las mujeres y niños, que se dirigían a la comunidad de La Mora en Chihuahua por una carretera en la sierra que solían usar. Para el Lebarón, la furia de los pistoleros dificultó encajar las piezas. No estaban de acuerdo con la violencia ejercida contra mujeres y niños, ajenos a cualquier conflicto. Ahí es donde entra en juego Murrieta, conocedora de la dinámica de la Fiscalía local y de los grupos criminales en ambos estados.

De su mano, apoyadas por la presión que Adrián, Julián y otros familiares han ejercido incansablemente este año y medio, las autoridades han realizado más de dos decenas de detenciones, cinco por el ataque directo a mujeres y niños. Todos los detenidos forman parte del grupo criminal La Línea, vinculado al cartel de Juárez, según las autoridades. Sin embargo, hay datos que nunca se han cuadrado. Adrián Lebarón explica que recientemente se enteraron de que el celular de su hija, Rhonita Miller, quien resultó muerta en el ataque, realizó llamadas dos días después del ataque, desde Hermosillo, la capital de Sonora. «Si todo parecía indicar que eran gente de la Línea, ¿qué hacía el teléfono de Rhonita en Hermosillo?» Adrián Lebarón tenía previsto reunirse este viernes con Murrieta en Tijuana. «Íbamos a hablar de cosas que no se podían decir por teléfono, eso es lo que me dijo», dice. Adrián no sabe si tuvo que ver con Rhonita o con qué.

Para el Lebarón, el caso avanza, aunque todavía queda un largo camino por recorrer. “Ese día había más de 100 personas en las montañas. Y más de 20 participaron en el ataque directo contra mujeres y niños ”, dice Adrián Lebarón. «Es cierto que hay cinco procesados ​​por el atentado», agrega Julián Lebarón, «pero para que sean condenados, aquí en México se necesita un milagro». Para lograr este milagro, el papel de Murrieta parecía fundamental.

El asesinato del abogado se produce en un contexto de extrema violencia contra candidatos a cargos públicos. Los últimos datos recopilados por Etellekt Consultores, correspondientes al mes de abril, indican que los ataques contra candidatos y sus familiares en este proceso electoral son ahora iguales a los del año 2000, la campaña más violenta de los últimos tiempos en México.

En el caso de Sonora, la situación es especialmente delicada. Según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Sonora es uno de los cinco estados donde los asesinatos aumentaron el año pasado en comparación con el año anterior. Por su parte, Cajeme es uno de los 15 municipios de atención prioritaria para el gobierno federal debido a la situación de violencia.

Para Julián Lebarón, «el crimen real es el cometido por la autoridad, que permite que los delincuentes se apoderen de las carreteras», dice.

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