Afganistán: el largo camino de los afganos que llegan a España |  España

Llegan “extremadamente cansados”, con las pocas pertenencias que el caos en Kabul, tras la ofensiva talibán, les permite llevarse a España. Los colaboradores afganos evacuados por el Gobierno aterrizan en la base de Torrejón (Madrid), también preocupados por las familias que dejan atrás, según las organizaciones que les asisten a su llegada y la propia ministra de Defensa, Margarita Robles. Un duro proceso por delante, con nuevos desplazamientos y meses de espera hasta que se resuelva la solicitud de protección internacional. Un proceso que muchas veces lleva tiempo y excede los plazos legales, aunque este lunes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que las solicitudes de asilo «tienen un carácter extraordinario, especial», y serán tramitadas «con la mayor urgencia». .

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613 personas de las más de 800 llegadas a España a fecha de lunes -el martes por la tarde la cifra llegó a 1.100 y se esperaba que aterrizaran de madrugada 130 más- ya han solicitado protección internacional, según datos facilitados por el Ministerio del Interior al mediodía. Cifras de la Oficina de Asilo y Refugiados (OAR), dependiente de este departamento, revelan que el año pasado -en un contexto de encierro por la pandemia del covid-19- solo 34 afganos presentaron su solicitud de protección en España, el 0, 04% del total de los formalizados. En 2019, el número aumentó a 182 y en 2018 hubo 101 solicitantes. Los mismos datos muestran que la tasa de reconocimiento el año pasado para esa nacionalidad fue del 74%, porcentaje que contrasta con el 5% de media de todas las solicitudes presentadas.

A su llegada a Torrejón, los afganos deben someterse a pruebas de coronavirus. Una vez superado el trámite de documentación, recibe un permiso de residencia extraordinario de 15 días. Quienes expresen su voluntad de solicitar protección internacional serán convocados por la comisaría de policía más cercana (en la localidad de la comunidad a la que el sistema estatal anfitrión los remite) para formalizar la solicitud, la cual se envía a la OAR. Según el procedimiento ordinario, en un mes se debe informar si ha sido admitido a trámite y, de ser así, las autoridades tienen un máximo de seis meses para decidir si es favorable – se les reconoce como refugiado o como persona . bajo protección subsidiaria – o es rechazada. Además, estarán autorizados a trabajar si su solicitud ha sido aceptada para trámite y han pasado más de seis meses desde que fue presentada sin resolverse.

Mientras que el proceso de asilo lo gestiona el Interior, el proceso de recepción lo gestiona el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migración. Según las últimas cifras facilitadas este lunes por su propietario, José Luis Escrivá, para este martes se esperaba que un total de 289 colaboradores afganos de España y sus familias ya hubieran sido trasladados a centros del sistema estatal, que cubre 10.000 plazas. . Fuentes departamentales indican que hasta la llegada del primer avión, 6.000 de ellos ya estaban ocupados. El ministerio celebró este lunes la celeridad con la que se estaba desalojando la instalación temporal de Torrejón, reduciendo el tiempo que las familias pasan allí a 48 horas. Hasta ese día se habían distribuido 230 personas en nueve comunidades: Aragón (29), Castilla-La Mancha (24), Castilla y León (28), Cataluña (10) Comunidad Valenciana (37), Madrid (32), Murcia ( 34), Navarra (7) y País Vasco (9).

Las organizaciones tienen listas actualizadas con las llegadas de los vuelos a la base aérea y el número de personas a bordo. A partir de ahí, se realiza una proyección de lugares y las entrevistas de valoración comienzan a remitirlos a los diferentes recursos.

Los lugares de protección internacional son gestionados por organismos como la Comisión Española de Atención a Refugiados (CEAR), Cruz Roja, ACCEM o CEPAIM. “El sistema ya tiene una alta ocupación”, dice Áliva Díez, coordinador estatal de recepción de CEAR. Hasta el martes, la entidad refería a 90 personas, la mayoría «unidades familiares de entre nueve y seis integrantes», explica.

El sistema de acogida estatal tiene un programa integral de entre 18 y 24 meses. En una primera fase, de acogida temporal, las personas se encuentran en centros ministeriales o en pisos de una o más familias gestionadas por las organizaciones. Nada más llegar comienza el baile de trámites: gestionar la inscripción, hacer un chequeo médico, solicitar la tarjeta sanitaria o planificar la escolarización de los niños. “Trabajamos en la recepción de las necesidades básicas, incluyendo todo lo que a primera vista no lo es, como apoyo legal para formalizar su solicitud de protección internacional, apoyo psicológico, aprendizaje de idiomas y conocimiento del entorno al que han llegado”, explica Raquel Fernández. -Gibaja, técnico del Programa de Refugiados de Cruz Roja, esta etapa tiene una duración de entre seis y nueve meses.

La segunda fase es la preparación para la autonomía. “Se van de nuestros apartamentos y centros, pero siguen teniendo apoyo”, dice Fernández-Gibaja. Cada familia ya gestiona el alquiler de su vivienda, aunque el Ministerio de Inclusión otorga ayudas económicas. El principal problema al que se enfrentan los refugiados es la barrera del idioma, un elemento imprescindible a la hora de insertarse en el ya complejo mercado laboral español. Otro obstáculo tiene que ver con la experiencia “traumática” que muchos de ellos han vivido, lo que les hace necesitar apoyo profesional durante meses.

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