Coronavirus: Bolivia se acerca al colapso sanitario en la tercera ola del covid-19 |  Sociedad
Familiares de pacientes con covid-19 esperan frente al Hospital del Norte, en Cochabamba, el 1 de junio.
Familiares de pacientes con covid-19 esperan frente al Hospital del Norte, en Cochabamba, el 1 de junio.Jorge Abrego / EFE

La tercera ola de covid-19 está golpeando a Bolivia y empujando al país a un colapso de salud. Los hospitales están llenos, el oxígeno escasea para los enfermos graves, los intentos de imponer cuarentenas en varias ciudades no funcionan y las vacunas se están agotando. Con 65.685 positivos, mayo ha sido el peor mes, en cuanto a contagios, desde que comenzó la pandemia en Bolivia. También ha sido el más mortífero en lo que va de 2021. El sistema de salud del país, que es débil pero ha intentado adaptarse a las necesidades, está abrumado. La Sociedad Boliviana de Cuidados Intensivos informó a la prensa que hay cerca de 20 pacientes esperando una de las 4.000 camas que existen en todo el país para atender a pacientes críticos. Hasta el momento, 14.472 personas han muerto en Bolivia por covid.

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El principal problema que enfrenta el país es la falta de oxígeno. Los hospitales no cuentan con un suministro seguro y constante, por lo que piden a los familiares de los enfermos que consigan sus propios biberones. Se ha vuelto cotidiano ver largas filas frente a las plantas que producen este insumo esencial para el tratamiento del covid. Las fábricas han intentado pisar el acelerador y redoblar su ritmo de trabajo, pero no ha sido suficiente. El Gobierno de Luis Arce ha tenido que tramitar permisos especiales para poder importar oxígeno medicinal. Han llegado 410 toneladas de Chile y se esperan 320 de Brasil y 30 más de Argentina.

Se acaban las vacunas

El epicentro de la tercera ola de contagios es Cochabamba, una ciudad de 600.000 habitantes donde más de 50 personas mueren cada día. De estas muertes, señalan los expertos, un porcentaje significativo corresponde a personas entre 30 y 45 años. Según los médicos, esto puede deberse a que parte de la población no se ha vacunado porque comenzó con adultos mayores.

Hasta ahora Bolivia ha vacunado, con una sola dosis, al 11% de su población de alrededor de 11 millones, pero solo el 2% está completamente vacunado. Un poco más de 1,5 millones de dosis del chino Sinopharm han llegado al país y cantidades más pequeñas de otros laboratorios. El suministro se está agotando y la esperanza está puesta en otro millón de dosis de la vacuna china que se espera para fines de este mes. Hay al menos 250.000 vacunados con AstraZeneca que no saben cuándo recibirán su segunda dosis porque, de momento, no hay fecha para recibir un nuevo envío de ese fármaco.

Los alcaldes de las ciudades bolivianas de Cochabamba y Santa Cruz están tratando de restringir la movilidad con medidas como toques de queda o cierres de tránsito, pero el gobierno nacional no lo ha apoyado y sin la acción de la policía, que en Bolivia es un cuerpo único y centralizado. comando, ha sido difícil para la gente cumplir con las reglas.

El presidente Arce quiere afrontar la pandemia sin perjudicar la reactivación económica. Como resultado de los cierres pandémicos, el año pasado se perdieron casi un millón de puestos de trabajo. Una parte de la oposición lo critica por priorizar la economía y otros, como su competidor en las últimas elecciones y el expresidente Carlos Mesa, lo señalan por su manejo de la pandemia. «Toda muerte causada por falta de oxígeno o medicamentos es responsabilidad de quienes han gobernado durante siete meses y tienen los recursos, el mandato y la responsabilidad de prevenir, brindar y garantizar la lucha contra esta pandemia», dijo Mesa en un comunicado.

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