Covid en Galicia: "Es la peor fecha posible para las restricciones": las Rías Baixas pierden el bullicio nocturno en plena quinta ola |  Sociedad
Dos personas esperan para acceder a un lugar en Sansenxo, el 16 de julio.
Dos personas esperan para acceder a un lugar en Sansenxo, el 16 de julio.Beatriz Ciscar / Europa Press

Sanxenxo es el corazón de la fiesta de verano en Galicia. Y la histórica cafetería Mar y Cielo, ubicada frente a la ría de Pontevedra, es un referente en las noches de esta ciudad, que desde este sábado se ha quedado sin vida nocturna por la explosión de casos de covid. “Es la peor fecha posible para imponer restricciones a nuestros negocios. Está claro que lo vamos a notar porque el flujo de personas será mucho menor, pero confiamos en que estos datos den la vuelta en dos semanas como ha sucedido en oleadas anteriores ”, comenta el gerente del local, Juan Piñeiro. , 32 años de edad.

El cierre de la vida nocturna decretado por la Xunta afecta a un total de 36 municipios, la mayoría en la provincia de Pontevedra, dado el imparable aumento de la tasa de contagio, que se sitúa por encima del 14%. Además, el Tribunal Superior de Galicia autorizó este viernes a la Xunta a limitar las reuniones a seis personas en el interior y diez al aire libre, así como a prohibir las reuniones con no socios entre las 3:00 y las 6:00 horas. Son «medidas adecuadas, necesarias y proporcionadas», dice el tribunal para contener la propagación del covid-19, cuya transmisión ha aumentado al mismo ritmo que las hospitalizaciones.

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Uno de los focos de estas contagios es Sanxenxo, principal núcleo turístico de las Rías Baixas y cuyo constante ajetreo es un imán para las poblaciones circundantes. La intensa actividad de los cafés y terrazas que rodean la playa de Silgar caerá de repente en este pequeño pueblo de 17.000 habitantes, el más afectado por su población flotante, que se ha cuadriplicado en estos meses. Pero la vida en Sanxenxo no se detiene, aunque los establecimientos, comercios y hoteles, asumen con resignación el nuevo horario. El aumento de contagios en esta localidad en los últimos siete días ha sido calificado de «explosivo» por el alcalde Telmo Martín. Es uno de los pocos municipios con máximo nivel de restricción, con una incidencia acumulada de más de 1.600 casos por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, según los últimos datos del sistema sanitario público gallego – la media de la comunidad es de 576 -.

La tensión es máxima porque estas restricciones llegan cuando los municipios costeros de las Rías Baixas están abarrotados de turistas. La hostelería ruge exhausta por encontrarse una vez más en el blanco de las drásticas medidas de la Xunta de Galicia y en medio de un vaivén de aperturas y cierres que están ahogando al sector. El principal objetivo para revertir la escalada es cortar la alta transmisión entre la población más joven en esta quinta ola de la pandemia.

«Esperaba estas medidas porque es la única forma de revertir la situación y salvar el mes de agosto», añade Piñeiro. El joven camarero cree que pedir pruebas de diagnóstico o vacunación, requisito imprescindible en todos para entrar a discotecas y pubs, es otro disuasivo para el cliente más joven y afirma que las vacunas hubieran sido la solución. “No estoy vacunado, pero tengo que pedir las pruebas, y si no las tienen, se van a otro lugar o buscan otra alternativa para divertirse, y no hay muchas”, dice. Otras regiones también solicitan una prueba de covid negativa o inmunización para acceder a la vida nocturna.

Críticas a la asociación hotelera

Con críticas al comité científico de la Xunta por «falta de coherencia», la Federación de Hostelería de la Provincia de Pontevedra ha anunciado que solicitará al Tribunal Superior que cese las medidas. Su presidente, César Sánchez Ballesteros, advierte que «los jóvenes no van a dormir por el cierre de discotecas, seguirán socializando y optarán por beber en la calle o en casa sin distancias ni máscaras».

Sánchez Ballesteros descarta que la hostelería sea el problema y ha defendido el cumplimiento de los controles por parte de los establecimientos. Insiste en que en las zonas de mayor riesgo «el cierre nocturno es incongruente porque la gente, principalmente jóvenes, se trasladará a otros ayuntamientos de la zona donde estos lugares están abiertos». “Cumplimos con la normativa y asumimos las pérdidas, pero mi opinión es que deben controlar los partidos privados y las concentraciones sin medidas mucho más porque el problema está ahí, no en la hostelería”, añade Piñeiro.

Varias personas caminan en Sansenxo el 16 de julio.
Varias personas caminan en Sansenxo el 16 de julio.Beatriz Ciscar / Europa Press

Galicia es la primera comunidad que ha dado este paso en bares y restaurantes cuando se ha triplicado el número de contagiados entre las personas vacunadas y crece también el número de personas hospitalizadas e inmunizadas, según ha dicho este miércoles el presidente regional, Alberto Núñez Feijóo. De momento, la Xunta no ha pedido a la justicia toque de queda, como hizo la Comunidad Valenciana hace dos semanas. Los tribunales lo rechazaron en Canarias, Extremadura y Navarra y están pendientes de pronunciarse en Andalucía.

Sin embargo, el empresario y portavoz de la Confederación de Hostelería, Cheché Real, ha lamentado la decisión de la Xunta porque «vuelve a poner como sacrificios los locales de ocio nocturno». Además, Real no descarta que esta situación desencadene un cierre masivo en un par de semanas y repercuta en que el sector «está teniendo muchas dificultades con las pruebas de antígenos porque la gente dice que no las puede conseguir».

Sánchez Ballesteros también apunta que «es una tontería pedir certificados y diagnósticos cuando hay muchos camareros que lo van a exigir y no están vacunados». «No tenemos matrícula alguacil pedirle al cliente que se identifique ”, critica y predice“ una debacle para la economía y los puestos de trabajo que quedarán por falta de trabajo. «

Las críticas han sido contestadas por Feijóo, quien se ha ido entendiendo con el «descontento» que pueden tener los grupos de hoteleros: «Estoy convencido de que si estos empresarios estuvieran en mi lugar y en el de las autoridades sanitarias, tomarían muy similar o iguales ”, apuntó Feijóo.“ Entiendo el descontento de los hoteleros, los jóvenes y la sociedad en general porque no tenemos vacunas, y también el del Gobierno de España porque no las puede suministrar por la imposibilidad de comprarlas en el centro de compras de la Unión Europea ”, ha añadido el presidente gallego.

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