Cuidado con conducir con abrigo, guantes o botas de suela gruesa: Sanciones en invierno
Cuidado con conducir con abrigo, guantes o botas de suela gruesa: Sanciones en invierno

Son muchos los conductores que en invierno, sobre todo si dejan el coche aparcado en la calle, que circulan con el abrigo puesto por el frío que hace en el interior, o bien mientras no se activa la calefacción con suficiente calor. Pero cuidado, si lo haces con un abrigo voluminoso porque puede suponer una multa de 200 euros. Así lo define la Dirección General de Tráfico (DGT) en la nueva Ley de Tráfico, por conducir con una prenda que afecta a las funciones del cinturón de seguridad.

Concretamente, lafalta de movilidad puede afectar a la seguridad del piloto al igual que sucede con el zapato inadecuado. Al igual que otras prendas no recomendables son los guantes porque reducen la sensibilidad al volante. Y aunque en el código de circulación no existe un apartado donde regule el llevar abrigos al volante, por ejemplo, la norma más parecida que afecta a la vestimenta del conductor es la que dice que el conductor debe llevar «ropa que le permita libertad de movimientos y garantice su seguridad».

Y es que el «acolchamiento» del abrigo puede crear una cámara de aire que haga que, en caso de accidente, se reduzca la eficacia del cinturón de seguridad pero, además, puede impedir el correcto movimiento de los brazos al volante, con el riesgo que conlleva.

Cabe destacar que, si bien conducir con abrigo no acarrea una multa de por sí, la norma puede ser interpretable y quien toma la decisión en última instancia es el agente en caso de accidente. Si éste considera que el uso de esta prenda ha tenido responsabilidad directa en el suceso, puede considerarse como una infracción grave por conducción negligente.

Lo mismo sucede que con el uso de guantes o botas de suela gruesa. La libertad de movimiento y posición adecuada conlleva una multa de 80 euros. En el Artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación se exige que, entre otros, el conductor debe «mantener su propia libertad de movimientos» para garantizar su seguridad, la del resto de ocupantes del coche y la de los demás usuarios de la vía.