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Es la tercera vez que el caudillo revolucionario intenta aparentar cierta normalidad en la vida carcelaria del llamado Mandela nicaragense

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Imgenes difundidas por el Gobierno de Nicaragua de monseor Rolando lvarez.X

El gobierno sandinista ha vuelto a exhibir en televisin al obispo rebelde, monseor Rolando lvarez, en medio del acoso contra la Iglesia Catlica y slo unas horas despus de que EEUU exigiera su liberacin. En las fotografas hechas pblicas por el aparato de propaganda de Daniel Ortega, el obispo acaba de recibir atencin mdica y se muestra sonriente.

Es la tercera vez que el caudillo revolucionario intenta aparentar cierta normalidad en la vida carcelaria del llamado Mandela nicaragense, entre rejas desde hace 500 das y con una condena encima de 26 aos de crcel por traicin a la patria. En el teatro preparado hoy participaron el mdico internista Yesser Rizo, que le tom las constantes vitales y le realiz un electrocardiograma, junto a los generales de la Polica Nacional Zhukov Serrano y Luis Barrantes. El gobierno inform que la tensin arterial de lvarez era de 120/60.

En cambio, nada se sabe del segundo obispo secuestrado esta Navidad por fuerzas policiales y paramilitares. Se trata de monseor Isidoro del Carmen Mora,obispo de Siuna, capturado de forma ilegal horas despus de que dedicara su oracin a Rolando lvarez.

Las reacciones de las ltimas horas han provocado que la dictadura moviera ficha. Primero fue el papa Francisco, quien el 1 de enero, al trmino de la oracin del ngelus en la Plaza de San Pedro, subray que segua «con preocupacin lo que est sucediendo en Nicaragua, donde obispos y sacerdotes han sido privados de su libertad».

Tras el Vaticano la condena parti de Washington, donde Brian A. Nichols, subsecretario de Estado, exigi que tanto lvarez como «todos los detenidos injustamente merecen ser liberados de manera inmediata e incondicional».

La ltima embestida de las fuerzas sandinistas contra la Iglesia Catlica ha provocado, hasta el momento, la detencin de 13 sacerdotes y dos seminaristas. La justificacin ante semejante operativo, que recuerda las peores pocas de las guerras civiles centroamericanas, la esgrimi este martes la copresidenta Rosario Murillo, la mujer de Ortega: «Como podemos creer en personajes que destilan maldad, en personajes cuyos vozarrones hablan de codicia, de envidia, de egosmo y de maldad. Como podemos creer que sean representantes de Dios en la Tierra. Ese no es el rostro de Dios».