Deliveroo pretende cerrar su división española |  Economía
Un repartidor de Deliveroo durante la entrega de un pedido, en 2019 en Barcelona.
Un repartidor de Deliveroo durante la entrega de un pedido, en 2019 en Barcelona.Albert gea

Deliveroo da un paso atrás. La plataforma de comida a domicilio anunció este miércoles su intención de cerrar su división en España por la inviabilidad del negocio. El proceso, según detalla la empresa en un comunicado, estará condicionado a una consulta que la empresa realizará en septiembre a sus empleados, entre los que se incluirán los distribuidores. El anuncio tiene lugar dos semanas antes de la llamada ley de jinetes que obliga a las empresas de reparto a contratar a sus repartidores, aunque fuentes de la empresa reiteran que este cierre no estaría ligado a la nueva normativa.

La firma especifica que en el resto de los 12 países en los que opera, Deliveroo es el primer o segundo operador del mercado por volumen, y que para que esto suceda en España necesitarían realizar una inversión que la compañía no puede asumir. En otras palabras, la dificultad radica en su incapacidad para competir con Uber Eats y Glovo. Este último ya ha confirmado que contratará a unos 2.000 repartidores en España para seguir operando en España.

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Así, el movimiento coincide con el tramo final del plazo dado por la justicia para que incorpore en su plantilla a los distribuidores que trabajan como autónomos para la firma, que se producirá el próximo 12 de agosto. Deliveroo cuenta con 2.500 en España. jinetes En este momento colaboran como autónomos, y ya ha confirmado que a partir de esa fecha serán contratados, tal y como dicta la ley, aunque no detalla si contratará a toda su plantilla actual.

Deliveroo está presente actualmente en 12 mercados y su rentabilidad y la mayor parte del valor bruto de las transacciones proviene de los países donde ocupa las primeras posiciones del mercado. Algo que no ocurre en España, que representa solo el 2% del valor bruto de sus operaciones. «Alcanzar y mantener una posición de mercado de primer nivel en España requeriría un nivel muy alto de inversión con un retorno potencial a largo plazo muy incierto que podría afectar la viabilidad económica del mercado para la compañía», dice la plataforma en la nota.

“La decisión de proponer el cese de nuestras operaciones en España no se ha tomado a la ligera. Queremos agradecer a todos los restaurantes que han trabajado con Deliveroo en España, así como a nuestros valiosos clientes. Mostramos un agradecimiento especial a los miles de jinetesExcepcionales y siempre dispuestos, que han optado por trabajar con Deliveroo, así como nuestros empleados talentosos y plenamente comprometidos. Todos recibirán apoyo durante el período de consulta ”, dijo Hadi Moussa, director de negocios internacionales de Deliveroo.

Pese a ello, el cese de operaciones es a costa del resultado del proceso consultivo en España con sus empleados y distribuidores afectados, aunque parece que la dirección tiene claro que lo mejor es tirar la toalla en el país. La consulta se llevará a cabo a principios de septiembre y durará alrededor de un mes, según la firma. En el caso de que se decida dar por terminadas las operaciones en España, “la empresa se asegurará de que el jinetes y los empleados tienen un paquete de compensación adecuado que cumple con todas las regulaciones y la legislación local «, agregó en el comunicado.

Golpes judiciales

Deliveroo llegó a España hace más de cinco años y ha sido uno de los grandes protagonistas del sector de comida a domicilio de última milla, tanto por su alta cuota de mercado como por sus enfrentamientos con la Justicia por la utilización de falsos autónomos en sus flotas. El último gran golpe lo recibió la Corte Suprema a fines de mayo, cuando declaró a 532 empleados jinetes de la empresa, la última gran frase que puso fin al debate sobre la legalidad del sistema de uso de repartidores autónomos.

Este debate también ha castigado a Deliveroo en otros mercados, hasta el punto de que su debut en la Bolsa de Valores de Londres en marzo se vio ensombrecido por un informe de la Oficina de Periodismo de Investigación del Reino Unido que concluía que un tercio de los repartidores de la firma en ese país ganaban menos. que el salario mínimo. Esta información asustó a los inversores clave días antes del lanzamiento al mercado de la compañía y su estreno cerró con una fuerte caída del 30% en el valor de las acciones en comparación con las expectativas.

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