Diego Molano: La represión de las protestas en Colombia pone contra las cuerdas al ministro de Defensa |  Internacional
Diego Molano, ministro de Defensa de Colombia, este lunes en el Senado durante la moción de censura.
Diego Molano, ministro de Defensa de Colombia, este lunes en el Senado durante la moción de censura.Leonardo Vargas / Congreso de th / EFE

La gestión del estallido social que acorralaba al gobierno de Iván Duque ha producido una ola de críticas externas e internas a la represión policial. Ese vendaval está lejos de amainar. La política de seguridad para sofocar las protestas que azotan a Colombia desde hace casi un mes ha dejado pasmado a otro miembro del Gabinete, el ministro de Defensa, Diego Molano. El Senado comenzó este lunes a debatir una moción de censura contra el político en un momento en que tanto la oposición como los manifestantes exigen su salida, mientras que el Ejecutivo ha lanzado una ofensiva diplomática para intentar contrarrestar las críticas internacionales.

Molano ha dado un «tratamiento de guerra» a la movilización social, en palabras de Iván Cepeda, uno de los senadores que citó del debate. El opositor lo acusó de ser «uno de los máximos dirigentes políticos en la cadena sistemática de crímenes de lesa humanidad» perpetrados por agentes de la fuerza pública. «Han convertido a los jóvenes en el enemigo interno del país», dijo Cepeda. En su discurso recordó episodios documentados, como el ataque de civiles armados contra manifestantes indígenas, sin la intervención de la policía, o la agresión de decenas de defensores uniformados de derechos humanos, ambos en la ciudad de Cali, epicentro de la violencia. También lanzó cientos de videos, audios e imágenes de abuso en 35 ciudades de Colombia. Algunos de estos videos han inundado las redes sociales y han alimentado la indignación pública por la brutalidad policial.

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«Te vuelves responsable solidario de una quiebra ética del Estado colombiano», le espetó a Molano el senador Gustavo Petro, quien perdió la segunda vuelta presidencial de 2018 contra Duque. «La constitución de Colombia les prohíbe disparar contra manifestantes pacíficos», afirmó. Las fuerzas de oposición anticiparon su apoyo a la moción de censura, mientras que el Centro Democrático, el partido de gobierno fundado por el ex presidente Álvaro Uribe, defendió a los militares, que también han sido blanco de ataques. Desde varias orillas condenaron todo tipo de violencia. El Senado ahora debe esperar unos días antes de decidir si el ministro debe dejar el cargo, aunque parece poco probable que sumen suficientes votos para destituirlo. Este martes le espera en la Cámara de Diputados un segundo debate sobre una moción de censura.

“Se debilita una democracia que cede a los violentos”, argumentó Molano, defendiendo, a pesar de las acusaciones, que los uniformados han respetado la ley. «Aquí han sido tratados como monstruos y son héroes», dijo sobre la policía antidisturbios. El ministro asumió el cargo hace cuatro meses, en medio de un clima de deterioro de la seguridad que incluye el incesante asesinato de líderes sociales, ambientalistas y excombatientes de las FARC que firmaron el acuerdo de paz, así como una serie de masacres y repetidos episodios. de brutalidad policial que ya había despertado la indignación ciudadana antes del estallido social del mes pasado. Los abusos han reavivado el debate pospuesto sobre una reforma profunda de las fuerzas de seguridad.

Molano es el tercer ministro de Defensa de Duque desde que asumió el poder en agosto de 2018, y su breve mandato ha estado rodeado de controversias. Llegó como reemplazo de Carlos Holmes Trujillo, quien falleció en enero por covid-19. Holmes Trujillo asumió el cargo tras la renuncia a fines de 2019 de Guillermo Botero, quien a su vez enfrentó una inminente moción de censura tras haber ocultado la muerte de ocho menores en un atentado con bomba contra disidentes de las FARC. El propio Molano ya había enfrentado un escándalo en marzo tras la denuncia de la muerte de varios menores en otro bombardeo contra disidentes. Luego se refirió a las víctimas del reclutamiento forzoso como «máquinas de guerra».

La crisis del gobierno se ha precipitado rápidamente. La apuesta del presidente por una reforma fiscal terminó por abrir la caja del trueno. Las protestas, disturbios y bloqueos que ahora se amalgaman en torno a diversas causas cumplen ya 25 días. Muy debilitado, Duque retiró la reforma tributaria y aceptó la renuncia de su ministro de Hacienda, pero eso no apaciguó los ánimos. La renuncia del canciller siguió, en medio de críticas internacionales, lo que obligó a varios ajustes y enroque en el gabinete. En el camino, Standard & Poor’s rebajó la deuda de Colombia y el país perdió la sede de la Copa América.

El ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, asumió la cartera de Hacienda, y la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, pasó a liderar la maltrecha diplomacia colombiana. Durante el fin de semana, el presidente también relevó a su ministro de Cultura. La cascada de renuncias ha llegado al alto comisionado para la paz, Miguel Ceballos, quien acompañará los diálogos con los impulsores del paro pese a dejar su cargo en medio de roces con el uribismo. La salida del ministro de Defensa se ha convertido en un reclamo más del comité de huelga, que agrupa a las organizaciones laborales y estudiantiles que convocan a las manifestaciones. En la incipiente negociación, el comité ha puesto sobre la mesa el fin de la represión como el tema más urgente para seguir adelante. Exigen garantías y que el presidente condene enérgicamente los abusos. Aunque las cifras difieren, hay al menos cincuenta muertos y Human Rights Watch indica a la fuerza pública al menos 14 homicidios.

El debate coincide con la visita del vicepresidente a Estados Unidos, que busca contrarrestar la mala imagen internacional. El recién nombrado canciller se reunió con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, y «por el momento» Rechazó una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para verificar la situación, otro reclamo de los manifestantes. «Tenemos que esperar a que los órganos de control terminen de hacer sus deberes», argumentó, mientras la Casa Blanca pidió a la Administración Duque que investigue los abusos.

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