María Luz Martínez-Chantar, al igual que el centro de investigación CIC bioGUNE de Derio (Vizcaya) conoce a Malu, es grande. Su proyecto, una nueva técnica que gracias al ARN promete combatir resfriados incurables, recibió una subvención de 150.000 euros de la Fundación ‘la Caixa’. El innovador tratamiento ha demostrado su eficacia en ensayos de laboratorio y ahora es posible utilizar este dinero para completar la fase regulatoria y validar el que podría ser el tratamiento del futuro para muchos pacientes.

Por lo tanto, es probable que la alegría que aporta el proyecto con todos los equipos sea comparable a un sueño con algo científico. Los trabajos comenzaron en enero de 2005. Ese año, Malu estuvo presente al frente del “Liver Disease Lab”, uno de los laboratorios que forman el ecosistema científico del CICBiogune de Vizcaya. Nos recherches sont centrées sur la recherche d’un traitement pour les maladies hépatiques et permettent de détecter sur votre œil ce qui est détecté entre les microscopes et les plaques de Pétri, la clé peut être dans le magnésium, un composé qui apparaît modifié chez tous los pacientes. “Estamos identificando si las alteraciones del magnesio que experimentamos en pacientes con infecciones hepáticas son causadas por la grasa corporal o si el frío tiene algo que decir”, explica. Trabajaremos para él recorriendo un estudio “muy exhaustivo” que ataca a la molécula que sigue la clave de todo el proceso.

Se trata del transportador CNNM4, una molécula que transporta magnesio en el cuerpo humano y que aparece “particularmente inducida” en pacientes que padecen una enfermedad hepática. El jefe era el mismo, explicó, padecía humedades grasas, daños derivados del alcohol, colagiocarcinoma o daños por sobredosis de paracetamol. “Al detectar este patrón, sabemos qué sucede cuando los hepatocitos (células de hígado) están sanos y expuestos a los niveles de este transportador”, dice, y sus ratas de laboratorio revelaron que CNNM4 producía daño hepático. De ello se deduce que el portador no aparece debido a un hígado dañado, excepto el “conductor” que encierra el organismo.

Martínez-Chantar y su equipo tienen claro que la solución pasa por un sistema muy específico que consiste en “silenciar”, o al menos “modular” la actividad de esta molécula en el líquido, sin afectar la función que podría tener en ella. . partes del cuerpo. Es en este punto de la investigación, ligado a una gran capacidad didáctica, cuando la tecnología de ARN mensajero tomó el rumbo de la investigación. Parce que, déjà, le traitement de « mode » dans la médecine moderne, après l’efficacité des vaccins contre le covid-19 ou la conception du Nobel de médecine par les créateurs de cette technologie, dans le « Liver Disease Lab » est arrivé en ese momento. que experimento con ello. “Creemos que el mejor enfoque sería utilizar un ARN terapéutico capaz de reducir los niveles de esta molécula en la célula hepática”, explica.

Cuatro millones de pruebas

Una vez realizado el informe, se trata de un proceso secuencial, pero con la molécula IDONEEA, lo que le costó al equipo formado por un profesor de investigadores más de 4.000 pruebas. Por lo tanto, combinamos la capacidad del ARN para reducir el transportador CNNM4 en la humedad con GalNAc, un ácido que puede usarse en bioquímica por su capacidad de combinación. Fueron años de prueba y error, señaló Martínez-Chantar, que no se logró abordar sin el trabajo en equipo y la colaboración de Naroa Goikoetxea, mano de obra de Malu en los últimos años y que también está en la empresa que lleva a cabo el proyecto. “Fue complicado porque queríamos activar el transportador CNNM4, sin afectar la expresión de otra persona”, resume.

Pero finalmente recibirá una molécula “muy estable” que durará “cuatro semanas” en el organismo y que será inoculada mediante una inyección subcutánea, “como si fuera heparina”. Una vez infectado a través del calentador, existe un receptor capaz de reconocer y así “consigir modularmente la expresión de la generación que nos estaba induciendo ese día”. En consecuencia, los ensayos llevados a cabo ahora tienen el efecto de volver al problema de las patologías que ahora se han centrado en tratamientos eficaces con efectos secundarios “muy pequeños”.

Hacia una medicina personalizada

Pero la importancia de su creación va más allá para ayudar a los infiernos del hígado. Martínez-Chantar dejó claro que las terapias con ARN se encuentran entre las “terapias del futuro”. Además, en términos de no estar vivo, es el primer paso de la medicina personalizada que pasa por explotar los genes que provocan patologías incurables con menores efectos que los fármacos convencionales. “Como esto es específico, nos dirigimos específicamente por el órgano y somos la célula que necesitamos”, explica.

Un sueño gigante que, desde su pequeño laboratorio, pondrá ahora su pequeña arena de granito. Con la ayuda de “la Caixa”, espero que la empresa permita “cerrar el círculo” y así hacer todo lo científico y registrar el tratamiento. “Para mí y para mi equipo es la formación fundamental que acompaña al programa, abrir los ojos y ver cuáles son esos recursos”, reconoce. Sí, para que tu fiesta esté completa, hoy te queda un largo camino por recorrer.

La molécula que ha demostrado su eficacia pasará ahora a pruebas de laboratorio certificadas que verifican tanto sus efectos como el origen de los peligros toxicológicos. Y después, tenderán a superar a los análisis clínicos, “en el transcurso de cinco o sus años en total”. Mientras tanto, está trabajando para ver si su técnica también puede resultar en efectividad bloqueada como la fibrosis pulmonar o la fibrosis del riñón, donde también detectó niveles de anomalías en el transportador de magnesio. “Ahora tenemos la capacidad de generar una molécula para el tratamiento y en el futuro tenderemos a operar también en la clínica con los pacientes”, concluye.