El Tribunal Supremo de EE.UU. decidirá si Donald Trump es inmune o no frente a los cargos que se le imputaron el año pasado por su campaña de dar la vuelta a los resultados de las elecciones de 2020, que acabó con el asalto violento al Capitolio por parte de una turba de sus seguidores. Los magistrados decidieron este miércoles tratar el caso, después de que el tribunal de apelación más alto a nivel federal rechazara de forma unánime a comienzos de mes la posición de Trump de que es inmune por tratarse de hechos relacionados con el cargo de presidente de EE.UU El juicio, impulsado por el fiscal especial Jack Smith, estaba previsto que comenzara el 4 de marzo en Washington y había sido ya retrasado por la juez que lo supervisa, Tanya Chutkan, mientras se decide la cuestión de la inmunidad de Trump. La decisión del Supremo supone ya una victoria para el expresidente y candidato republicano a la Casa Blanca, cuya estrategia consiste en retrasar al máximo los cuatro juicios penales que le persiguen. Eso le permitiría -al menos para los dos juicios federales, este y el relacionado con la retención de documentos secretos que se llevó a su residencia de Florida- nombrar a un fiscal general que haga decaer los cargos. El Supremo tiene una mayoría conservadora, con seis jueces nombrados por presidentes republicanos y tres nombrados por presidentes demócratas. Esa mayoría se reforzó durante la presidencia de Trump, que tuvo la oportunidad de nominar a tres magistrados -Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett- que siguen en el tribunal. Noticia Relacionada estandar Si Trump y Biden vencen con facilidad las elecciones primarias de sus partidos en Michigan Javier Ansorena | corresponsal en ee.uu. El alto tribunal tratará la inmunidad en la semana del 22 de abril y no se espera que tome una decisión al respecto hasta finales de junio o principios de julio, cuando acaba su periodo de sesiones. Es decir, este juicio se retrasaría al menos hasta la parte más caliente de la campaña -la convención republicana está prevista para mediados de julio- algo que podría también interesar a Trump: se disparó el año pasado en las encuestas durante una cascada de imputaciones penales que le convirtieron en el centro de la atención. Trump tiene otros dos juicios penales en la jurisdicción estatal: uno en Nueva York , por los pagos para silenciar a una actriz porno antes de las elecciones de 2016, cuyo comienzo está previsto para el 25 de marzo; y otro en Georgia, también por el intento de dar la vuelta a los resultados de 2020, que está en el aire por la posible relación íntima de la fiscal de distrito con uno de sus subordinados. La posición de la defensa de Trump es que el presidente es inmune en sus actos porque, de lo contrario, se limitaría su capacidad de actuación y abriría la puerta a que cualquier decisión política dé paso a una represalia penal cuando deje el poder. El fiscal Smith ha defendido que es inaceptable que un presidente tenga capacidad ilimitada para cometer crímenes, en especial, cuando se trata de subvertir el proceso democrático para quedarse en el poder. «No podemos aceptar la posición del expresidente Trump de que un presidente tiene autoridad ilimitada para cometer crímenes que neutralizarían el control más fundamental del poder ejecutivo: el reconocimiento y la implementación de resultados electorales», explicaron los tres jueces del tribunal de apelación que negaron la inmunidad de Trump. Habrá que ver cómo la decisión de la inmunidad por parte del Supremo afecta al resto de juicios de Trump. Podría impactar en el de Georgia, que también trata las actuaciones del multimillonario neoyorquino para quedarse en el poder. E incluso al de Florida, ya que cuando Trump se llevó decenas de cajas con documentos secretos de la Casa Blanca a Mar-a-Lago, su residencia y club privado en la costa de Florida, lo hizo siendo todavía presidente. El comienzo del juicio de Florida está previsto para el 20 de mayo y habrá que ver si la jueza que lo supervisa -Aileen Cannon, decide si tiene similitudes suficientes con el de Washington como para optar a esperar a que el Supremo decida sobre la inmunidad. Si es así, Trump celebraría un nuevo retraso. En cualquier caso, parte de los cargos que le persiguen por ese juicio -su insistencia en no devolver los documentos y la obstrucción a la acción de la justicia- ocurrieron cuando él ya no era presidente. El juicio penal en Nueva York no resultará afectado por la decisión del Supremo ya que se refiere a hechos acaecidos cuando Trump todavía no había ganado las elecciones de 2016.