El tribunal más dividido declara inconstitucional la reclusión |  España
Una mujer cruza un paso de peatones en la Gran Vía madrileña, el 23 de marzo de 2020, en estado de alarma.
Una mujer cruza un paso de peatones en la Gran Vía madrileña, el 23 de marzo de 2020, en estado de alarma.Samuel Sánchez

El Tribunal Constitucional anuló este miércoles por seis votos contra cinco -un magistrado que dimitió hace nueve meses falta y aún no ha sido sustituido- las medidas más duras del decreto sobre el estado de alarma aprobado por el Gobierno al inicio de la emergencia sanitaria. , en marzo del año pasado y no están vigentes. La Corte, que resolvió un recurso de Vox, ha entendido que para acordar el confinamiento de toda la población es necesario declarar un estado de excepción, lo que solo puede hacer el Parlamento, a propuesta del Ejecutivo. La declaratoria de inconstitucionalidad del decreto no generará responsabilidad patrimonial del Estado por la actividad de empresas y negocios que tuvieron que ser paralizados – estos artículos, también apelados por Vox, han sido refrendados en la sentencia. Sin embargo, se podrá reclamar la devolución del monto de las sanciones impuestas a las personas que hayan roto el encierro.

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El tribunal ha necesitado dos plenos consecutivos, y alrededor de quince horas de debate para llegar a la resolución del recurso de Vox, pero no ha podido encontrar una fórmula de consenso. La sentencia acordada por un solo voto declara parcialmente inconstitucional el decreto del estado de alarma y, por tanto, marca un curso de acción para el futuro, ya que si fuera necesario acordar en algún momento el confinamiento general de la población, el Gobierno Tendría que acudir al Congreso para pedir que se declare el estado de emergencia.

El voto que decidió el resultado de las deliberaciones fue el de la vicepresidenta del tribunal, Encarnación Roca, quien en el anterior Pleno no se expresó definitivamente, pendiente de aclarar algunos puntos del proyecto de sentencia.

El texto de la sentencia -que supone la aprobación de la ponencia preparada por el magistrado conservador Pedro González Trevijano- se dará a conocer en los próximos días, pero el propio tribunal anunció este miércoles que anula los apartados 1, 3 y 5 del artículo 7 del el decreto acordado por el Gobierno el 14 de marzo del año pasado. El primero de estos puntos es el que regulaba el encierro, y por tanto restringía la capacidad de los ciudadanos para moverse en términos que el Tribunal Constitucional ha considerado contrarios a la propia Carta Magna. Se dispuso en ese apartado que sólo se podía circular “por las vías o espacios de uso público” para actividades esenciales, como la adquisición de alimentos y necesidades básicas, desplazamientos a centros de salud o al lugar de trabajo que aún se encontraba operativo por su naturaleza e importancia.

El punto 3 prohibió la circulación de vehículos, salvo en los casos necesarios descritos. Y el punto 5 facultaba al Ministerio del Interior a cortar carreteras «por motivos de salud pública», entre otros.

Medidas proporcionadas

La sentencia no cuestiona si estas medidas fueron adoptadas, sino que considera que fueron proporcionales al riesgo para la salud existente y que fueron similares a las generalmente acordadas en todos los países afectados por la pandemia. Lo que objeta -y de ahí la declaración de inconstitucionalidad- es que el Gobierno recurrió a los medios del decreto sobre el estado de alarma para dictar disposiciones que, en efecto, suspendieron tres derechos fundamentales, el de la libre circulación por el territorio, el de fijar el domicilio —previniendo los desplazamientos— y el de encuentro entre personas, prohibiendo todo encuentro social, incluso con familiares o amigos cercanos. El tribunal ha considerado que por todo ello era necesario actuar previa aprobación en el Parlamento de la declaración del estado de excepción, pues los ciudadanos iban a ser privados del ejercicio de tales derechos, que se encuentran entre los considerados fundamentales en el propio texto constitucional.

Intervenciones

En el pleno participaron los jueces Juan Antonio Xiol, Santiago Martínez Vares y Andrés Ollero, así como la vicepresidenta del tribunal, Encarna Roca, y el presidente, Juan José González Rivas, por ese orden. Xiol, Ollero y González Rivas -el primero del sector progresista y los dos restantes del bloque conservador- se opusieron al llamamiento y, por tanto, se manifestaron a favor de respaldar el decreto sobre el estado de armas. A su vez, Martínez Vares, adscrita al ala conservadora, y finalmente Encarna Roca – seguida de sus compañeros con especial expectación – justificaron que medidas como las pactadas para hacer frente a la pandemia requerían del paraguas legal que implica el estado de emergencia.

En la corte este debate ha dejado una estela de descontento, debido al escaso margen con el que se ha tomado la decisión. El presidente, González Rivas, había pedido al relator que este asunto se pudiera debatir y resolver antes del paréntesis de las vacaciones de verano. Pero confiaba en que se alcanzaría una clara mayoría, que no sembraría incertidumbres. Ahora, el propio Gobierno lamentó la sentencia del miércoles y respondió a través de la ministra de Justicia, Pilar Llop, que «respeta, pero no comparte» la sentencia.

Algunos juristas expertos en derecho constitucional señalan la necesidad de actuar con rapidez en estos casos -y es que la reacción del gobierno a la pandemia ya fue criticada por demorarse hace un año-, hecho a lo que se suma que el estado La emergencia requiere partir de un consenso parlamentario previo, no obtenerlo a posteriori, una vez puestas en marcha las medidas más urgentes, como era el confinamiento general de la población en ese momento.

El fallo deja un rastro de preocupación entre los magistrados que han votado en contra porque creen que deja más problemas de los que resuelve. Esta reserva se verá reflejada en las votaciones individuales que acompañarán al texto de la sentencia. Los cinco magistrados que han votado en contra quieren, en definitiva, dejar constancia escrita de sus discrepancias y de sus advertencias.

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