Elecciones: Chile comienza a contar los votos con la gran incógnita de los datos de participación |  Internacional
Los funcionarios están contando los votos en Santiago, Chile, este domingo.
Los funcionarios están contando los votos en Santiago, Chile, este domingo.EFE

Con la gran incógnita del porcentaje de participación, las 46.807 mesas de votación desplegadas en todo Chile han comenzado a cerrar este domingo a las seis de la tarde, hora local, luego de dos días de elecciones que se han desarrollado hasta ahora a la perfección, como ya es tradición en el país sudamericano. Unos 14,9 millones de ciudadanos han sido convocados para elegir a los 155 redactores de la nueva Constitución, que conformarán un órgano mixto entre hombres y mujeres y con 17 escaños reservados para los pueblos indígenas. Los votantes también han tenido que elegir gobernadores regionales y autoridades municipales (alcaldes y concejales). Fue una votación compleja, con cuatro votos y un gran número de postulantes. También es la primera vez que un país latinoamericano ha programado dos días de votación por la pandemia del covid-19, que ha cambiado los hábitos de los votantes, acostumbrados a votar solo los domingos. El sábado, las urnas fueron protegidas por las Fuerzas Armadas y el Servicio Electoral (Servel), sin que se registraran incidentes.

Como son cuatro elecciones, el proceso de escrutinio durará entre tres y cuatro horas, según las previsiones de las autoridades electorales. Se iniciará con el escrutinio de los convencionales (primero los generales y luego los escaños reservados a los pueblos indígenas), que pronto mostrarán el nivel de participación total en estas múltiples elecciones. Luego, continuará el conteo de los gobernadores regionales, que es la primera vez que se realiza en la historia de Chile. El proceso finalizará con alcaldes y concejales, que mostrarán el nuevo mapa de las fuerzas políticas, muy relevante de cara al tren de seis elecciones que se celebrarán este 2021, incluidas las elecciones parlamentarias y presidenciales de noviembre.

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La participación preocupa a autoridades y expertos, especialmente de cara a la legitimidad del proceso constituyente, que reordenará a Chile. El cambio de Constitución fue la respuesta de la clase política a la ciudadanía en medio de los disturbios de 2019, por lo que una baja participación en las urnas implicaría poca adherencia del pueblo en esa salida institucional. Según cifras oficiales, el sábado votó el 20,5% del censo electoral (algo más de tres millones de electores, de un total de 14,9 millones). No hubo consenso en torno a la valoración de esa cifra. Por un lado, se trata de un contexto adverso: en medio de una pandemia con 37.617 casos activos, una crisis económica que dificulta incluso pagar el transporte público para ir a lugares muchas veces alejados de los hogares, el aplazamiento de este elección (que originalmente estaba programada para abril) y la dificultad de un proceso con cuatro votaciones simultáneas.

Esta es la elección más importante en la historia reciente de Chile. Hubo una oferta de candidatos como nunca antes. En un contexto de baja legitimidad de los partidos políticos, el 68% de los candidatos a la convención no militan en ninguna comunidad. El porcentaje de vacunados, en tanto, no tiene comparación en América Latina. Al viernes, 9.006.139 personas habían sido vacunadas con la primera dosis y 7.457.662 con las dos dosis, es decir, el 49,1% de la población objetivo. A partir de este lunes se reanuda la inmunización de treintañeros sanos.

“Más allá de los resultados, lo importante es que exista un buen nivel de participación, idealmente no menos del 51% –similar al referéndum de octubre–, con una buena distribución geográfica, según niveles socioeconómicos”, dice Daniel Zovatto, director regional. para América Latina y el Caribe de International IDEA, una organización intergubernamental que ha analizado la conducción de las elecciones en el contexto de una pandemia. Para Zovatto, este objetivo «no parece nada fácil». «Ojalá se logre dar una buena base de legitimidad al proceso constituyente, porque la Constitución debe incluir a todos», dice el politólogo, quien considera que «Chile debería considerar seria y urgentemente reimplantar el voto preceptivo».

Con el sufragio voluntario que se implementó en 2012, la participación cayó del 87% en 1989 a un mínimo histórico del 36% en las penúltimas elecciones municipales de 2016. En el referéndum constitucional de octubre pasado, donde el 80% de la población optó por cambiar la corriente Constitución, la participación alcanzó el 50,91%. A pesar de la importancia del referéndum de hace siete meses, la mitad de los votantes decidieron no votar. En términos generales, sin embargo, Zovatto destaca que Chile realizó «una innovación exitosa en América Latina con la doble jornada electoral consecutiva».

Con la convención constituyente que iniciará sus funciones en junio, Chile se redefinirá en temas fundamentales. El organismo discutirá su régimen político y sistema de gobierno, porque existe cierto consenso de que el presidencialismo a la chilena – exacerbado – mostró deficiencias con las revueltas de octubre de 2019. Se debatirá sobre descentralización y regionalización, en un estado unitario y fuertemente centralizado en la capital, como la chilena. Los 155 constituyentes deben coincidir en diferentes materias relacionadas con los pueblos indígenas, como su reconocimiento expreso en la Constitución o la multinacionalidad. Es un tema central, dados los problemas históricos de relación entre el pueblo mapuche y el Estado chileno que tiene la región de la Araucanía en una escalada de violencia. El órgano constituyente discutirá el modelo de desarrollo económico, el destino de instituciones como la Corte Constitucional, el modelo de Estado -los derechos económicos y sociales son debates candentes- y temas especialmente sensibles para los mercados, como la autonomía del Banco Central.

Uno de los aspectos que preocupa en este momento en Chile es que la participación vuelve a ser menor en los municipios pobres y populares. En La Pintana, en el sur de la capital, ayer hubo una participación del 13,69%. En Vitacura, uno de los más ricos, alcanzó el 41,31%. Si el camino constitucional no convoca a los vulnerables en Chile, sería muy complejo que una nueva Constitución sea la base del nuevo pacto social que necesita el país latinoamericano.

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