Elecciones México 2021: Las grietas de Morena: jóvenes, mujeres y clases medias |  Elecciones mexicanas 2021
Una joven, en la cerca instalada frente al Palacio Nacional por el Día Internacional de la Mujer el 7 de marzo.
Una joven, en la cerca instalada frente al Palacio Nacional por el Día Internacional de la Mujer el 7 de marzo.Seila Montes

Los datos de la jornada electoral dejan un sabor agridulce para Morena y el presidente López Obrador. Por un lado, obtiene victorias clave en varias gobernaciones que le permiten ampliar su despliegue territorial, y por otro, las elecciones federales y la de la Ciudad de México representan importantes retrocesos que revelan algunas de las fisuras que se abren entre Morena (y sus aliados). ) y su circunscripción.

Antes de la jornada electoral del 6 de junio, había una pregunta especialmente difícil de responder: ¿por qué, en medio de una pandemia que dejó una de las tasas de mortalidad más altas del mundo, con una fuerte crisis económica, con altos niveles de inseguridad? y violencia de género, ¿la aprobación de la baja del presidente sigue siendo casi monolítica en al menos dos tercios de la población? En ese momento, muchos esperaban que la coherencia del cumplimiento de su mandato se tradujera en gran medida en intención de voto.

Sin embargo, los resultados electorales cuentan una historia algo diferente, en la que importantes sectores de la población deciden castigar con su voto a la coalición Juntos Haremos Historia. Aunque López Obrador estaba en la mente de todos los votantes, en la soledad del ciudadano frente a la boleta, su nombre no estuvo presente. La marca de Morena como instituto político, su selección de candidatos y campañas, resultó devaluada frente a la figura del titular del Poder Ejecutivo. La población no se arrepintió de hacer esta distinción a la hora de emitir su voto. La coalición gobernante perdió 43 distritos electorales que había ganado en 2018.

Hay al menos tres variables que están configurando los contornos de las fisuras que se están abriendo, y que afectan al partido por encima de su líder: edad, nivel socioeconómico y sexo.

Primero, parece que Morena ha perdido el contacto privilegiado con la población más joven que alguna vez disfrutó. Si miramos los datos de la encuesta a boca de urna del SIMO de las elecciones de 2018, los votantes de 18 a 25 años representaron el apoyo más decidido a López Obrador, muchos de ellos ansiosos por promover un cambio en su primera participación electoral. En ese momento los votantes tanto de Ricardo Anaya como de José Antonio Meade mostraban un claro envejecimiento, mientras que para el eventual ganador era mucho más transversal. La dinámica actual, asociada al partido, ha cambiado por completo: a juzgar por los datos de la encuesta preelectoral SIMO para El País, el apoyo a Morena crece con la edad de los votantes, siendo este primer grupo de 18 a 25 donde ahora tienen sus peores actuaciones. También es interesante ver cómo el PAN va en sentido contrario, teniendo la mayoría de sus votantes entre los más jóvenes.

Por otro lado, al revisar las claves de la victoria en 2018, se observa que los votantes de López Obrador en ese momento cubrían buena parte del espectro socioeconómico, partiendo de la clase baja, pero con una presencia significativa en las clases medias. El PRI fue preferido por las clases bajas y el PAN por las clases medias y altas. Morena fue más diverso en términos socioeconómicos que sus adversarios, es decir, la alianza entre clases sociales para derrotar al PRI fue más amplia. Sin embargo, los resultados de esta elección muestran que Morena ha perdido presencia en las zonas urbanas del país donde la clase media y media alta tiene una mayor presencia. Un claro que se volvió tan claro memes es la segregación espacial que se muestra en el mapa electoral de la Ciudad de México. En la zona este de la ciudad, la zona con mayores deficiencias socioeconómicas, Morena conquista todas las alcaldías; sin embargo, pierde todo el occidente de la ciudad, especialmente las zonas con mayor concentración de riqueza, donde anteriormente tenía una presencia importante.

Finalmente, Morena es la fiesta que presenta mayor desequilibrio de preferencias por sexo. Las mujeres muestran constantemente una mayor desconfianza de este partido político en relación con los hombres. Si bien esta diferencia existe desde las elecciones de 2018, no se ha podido revertir, incluso el partido se ha distanciado reiteradamente de las demandas feministas.

Estos tres factores conforman un primer retrato de quién está adelgazando la coalición que apoya el proyecto López Obrador, y nos permiten tener una idea más clara de lo que pasa cuando su nombre no está en la boleta. Si la plataforma no vuelve a conectar con los jóvenes, las mujeres y las clases medias, es muy posible que la continuidad de su proyecto, o al menos su aspiración hegemónica, se ponga en riesgo en 2024.

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