Elecciones: Perú acude a las urnas con sentido de urgencia histórica |  Internacional
Los candidatos presidenciales de Perú, Keiko Fujimori y Pedro Castillo, en una imagen de mayo de 2021.
Los candidatos presidenciales de Perú, Keiko Fujimori y Pedro Castillo, en una imagen de mayo de 2021.Francisco Vigo / AP

Perú vota este domingo con la sensación de estar en el momento más trascendental de su historia reciente. Los dos candidatos a presidir el país durante los próximos cinco años son percibidos por la sociedad como un peligro para el inestable sistema político peruano. El Gobierno ha tenido cinco presidentes diferentes en los últimos cinco años, uno por año. Todos los jefes de estado electos desde 1986 han pasado algún tiempo en prisión por casos de corrupción. Llegados a este punto, ha llegado el momento de elegir entre Keiko Fujimori, hija del autócrata Alberto Fujimori, un político conservador y populista cuyo partido y ella están implicados en la corrupción, y un profesor de izquierda radical, Pedro Castillo, socialmente conservador y impredecible en el resto. Llegan empatados en las urnas tras una campaña dura y agresiva. El ganador, como era de esperar, lo hará por un puñado de votos.

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La elección llega en un momento de crisis. Perú ha registrado más de 185.000 muertes por covid-19, lo que lo ubica como el país con más muertes per cápita del mundo. La pandemia ha puesto de relieve las fallas del sistema de salud pública. Muchas personas han muerto sin supervisión médica ni tanques de oxígeno. Aquellos que han acudido a la sanidad privada en ocasiones se han endeudado para siempre. Hay casos de peruanos que no recogen el cadáver de sus familiares por no poder afrontar los costos de la clínica, de hasta $ 300.000.

La economía no está mejor. A dos semanas de la primera vuelta electoral, el 26 de abril, Perú registró el máximo histórico del tipo de cambio interbancario -3,84 soles la venta por dólar-. Cifras similares se han repetido en la semana previa a las urnas. El 3 de junio, la moneda nacional se depreció a 3,86 soles por dólar. La economía peruana cayó un 11% en 2020 -el mayor retroceso en tres décadas- debido al estricto confinamiento por la pandemia entre marzo y junio, y también provocó un aumento de 10 puntos porcentuales de la pobreza con respecto a 2019: actualmente casi 10 millones de personas. no puede satisfacer sus necesidades esenciales, es decir, el 30% de la población.

Propaganda política en Tacabamba, la ciudad más cercana a la localidad de Castillo, donde votará este domingo.
Propaganda política en Tacabamba, la ciudad más cercana a la localidad de Castillo, donde votará este domingo.ERNESTO BENAVIDES / AFP

Las dos opciones de votación parecían las más improbables cuando comenzó la campaña para la primera ronda. Keiko Fujimori había dilapidado casi todo su capital político en los últimos años luego de que en 2016 asegurara que sus elecciones habían sido robadas y desde entonces, con mayoría en el Congreso, ha dificultado la gobernabilidad del país. Paralelamente, lo rodearon casos de corrupción, que sumados a su nombre, ahondaron en la idea de que es el jefe de una cleptocracia. Sin embargo, la votación estuvo tremendamente fragmentada y destacó, con el 13% de los votos, sobre el resto de opciones de la derecha.

El más votado entonces, por sorpresa, fue Castillo, quien se dio a conocer en 2017 al liderar una huelga de maestros. Cuatro años después, no muchos lo recordaban. Pero Castillo, con un discurso a favor de los pobres y la desigualdad histórica que existe en el país, contra las oligarquías empresariales y el sistema de castas, recorrió el país, de punta a punta. Exhibió un discurso sin complicaciones contra libertades como el matrimonio homosexual o el aborto, y llegó a decir que introduciría la pena de muerte. Luego rectificó. Esa ha sido una constante en su campaña. Está vinculado a un partido marxista-leninista que lidera un político muy dogmático, pero no se autodenomina comunista aunque abraza muchas de sus tesis. En ese lío de sí, pero no ha pasado el último mes. Fue a emitir su voto en las urnas sobre un caballo que se sobresaltó al ver a la multitud esperando al candidato.

Una seguidora de Keiko Fujimori sostiene un retrato de Alberto Fujimori, su padre, quien gobernó de manera autoritaria en Perú de 1992 a 2000, en un mitin el 3 de junio en Lima.
Una seguidora de Keiko Fujimori sostiene un retrato de Alberto Fujimori, su padre, quien gobernó de manera autoritaria en Perú de 1992 a 2000, en un mitin el 3 de junio en Lima.STRINGER / AP

Así, los dos se quedaron, cara a cara. La campaña ha sido muy dura. El establishment peruano ha apostado masivamente a favor de Keiko. Las grandes ciudades se han llenado de paneles advirtiendo de la llegada del comunismo, de un Perú chavista en el horizonte, que estamos a punto de ver a los peruanos huir en balsa como en Cuba. No hace falta decir que fueron indirectos contra Castillo, cualquier transeúnte se pisaría. Casi siempre que se enciende la televisión, aparece Keiko, en programas de revistas y reality shows. Se la ha visto al mediodía cocinando una receta de seco, un plato típico; por la tarde en un programa con sus hijas y una celebridad. Dos días antes, fue entrevistada durante dos horas por Magaly Medina, quien conduce el programa con mayor audiencia. En otros programas, las presentadoras, aunque ella no estuvo, vistieron la camiseta de la selección peruana de fútbol, ​​que ha sido la indumentaria de Fujimori. Llamaron a pensar «en libertad, en inversión y contra el comunismo».

Castillo apenas ha concedido entrevistas a los medios. Cuando quiere hacer algo de precisión sobre una controversia, ingresa brevemente a una estación de radio llamada Exitosa. Su campaña ha sido más clásica. Como sus adversarios quieren relacionarlo con Maduro, transmitió en vivo una entrevista con José Mujica, el expresidente uruguayo convertido en santo laico de la izquierda democrática y austera. El poder financiero no está convencido. Algunas empresas de Lima han tapiado sus tiendas por temor a saqueos y vandalismo si Castillo es derrotado. Hay quienes interpretan estos gestos como una forma más de propaganda a favor de Fujimori.

Las encuestas favorecieron a Castillo durante todo el mes. En la última semana Fujimori lo ha alcanzado. Hay un empate técnico. La foto terminar decidirá cuál de los dos toma el poder.

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