Fondos de inversión que recortan con la subida de la luz |  Fondos y Planes

El tema del verano en España y Europa ha sido el creciente coste de la electricidad. Hay varios factores que explican el motivo del aumento de la electricidad, pero uno es evidente: los precios de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) se han disparado en 2021. Algunos fondos cotizados se han subido a este tren y han cosechado rendimientos de más del 91% en lo que va de año..

El mercado de bonos de CO2 comenzó a operar en Europa hace 16 años. Para evitar que los países aumenten continuamente las emisiones de gases de efecto invernadero –que están generando una emergencia climática–, se decidió establecer límites máximos de emisión en determinadas industrias altamente contaminantes como la eléctrica. Cada empresa tiene un máximo de CO2 que puede emitir. Si sucede, tienes que comprar asignaciones.. Al implementar medidas para reducir su huella de carbono, puede vender los derechos de emisión que no necesita.

Los programas de comercio de emisiones y límites se han implementado durante más de una década, también en América del Norte, pero han languidecido debido a la baja demanda, la volatilidad y la liquidez limitada. Todo esto ha mejorado recientemente y continuará a medida que estos programas se establezcan más.

En 2021, con la fuerte recuperación económica tras la pandemia y el uso intensivo de energías más contaminantes (por los bajos precios del gas o del petróleo a principios de año) el precio de los derechos de emisión de CO2 se disparó. Si en septiembre de 2020 se pagaban 27 euros por tonelada emitida, ahora se pagan 61,5 euros.

Así es como funciona este activo

  • Subasta primaria. La subasta es el método de asignación predeterminado del esquema de comercio de emisiones de la Unión Europea. El dinero que obtiene España con estas subastas está destinado en un 90% al fomento de las energías renovables. Las empresas eléctricas y las grandes empresas industriales están obligadas a comprar derechos de emisión de CO2 en estas subastas.
  • Limitación. La Unión Europea va a reducir los derechos de emisión para intentar acelerar la descarbonización de la economía. Si la oferta de energía limpia no se ajusta tan rápido como debería, el precio de estos derechos de emisión seguirá subiendo.
  • Mercado secundario. Los propietarios de los derechos de emisión pueden comerciar con ellos en un mercado secundario. Si un mes piensan que van a emitir menos CO2 de lo que habían previsto, pueden vender derechos. Esto ha creado un mercado secundario en el que participan no solo las empresas eléctricas o industriales, sino también otros intermediarios.

Las subastas de derechos de emisión están reservadas para las empresas contaminantes, pero en el mercado secundario estos derechos se pueden comprar y vender. Fondos negociados como KraneShares Global Carbon, iPath Serie B Carbon ETN o el fondo de Nueva Zelanda Fondo de Carbono Fueron creados para intentar replicar la evolución del precio de los derechos de emisión. En los últimos meses han visto llegar cientos de millones de euros al tiempo que duplican su valor.

Los inversores individuales no pueden invertir directamente en los mercados de emisiones de CO2, pero pueden hacerlo a través de estos fondos cotizados en bolsa (ETF). La mayor, KraneShares Global Carbon, ha recibido una avalancha de dinero de más de 500 millones de dólares (420 millones de euros) en 2021, a los pocos meses de su incorporación. Su revalorización en lo que va de año ha sido del 91,36%.

El principal activo en el que invierte este fondo, conocido como KRBN, es en futuros sobre derechos de emisión de CO2 en Europa.

«Muchos países están legislando para que las empresas reduzcan sus emisiones de dióxido de carbono, por lo que habrá más demanda de créditos de CO2», explica Linda Zhang, directora ejecutiva de Purview Investments en un informe.

El objetivo de este tipo de mercado es que, a medida que los derechos de emisión se encarecen, las empresas opten por implementar formas de producir y consumir más energías renovables. El problema es que, mientras tanto, las empresas eléctricas traspasan al consumidor final el incremento del coste de los derechos de emisión.

Algunos analistas han señalado que este tipo de forma de intentar descarbonizar la economía no es eficiente y conduce a inversiones puramente especulativas por agentes del mercado. Además de los fondos cotizados en bolsa, también hay bancos y fondos alternativos que invierten en estos derechos de emisión.

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