La inflación en la gestión de Alberto Fernández escaló por encima del 880%, pero no todos los precios se movieron igual.

La consultora LCG marca que la inflación de diciembre de 2019 a noviembre 2023 superó el 880%. «La aceleración en el nivel de precios se dio principalmente desde 2022, y sobre todo en los últimos meses de 2023», señala.

En ese período, siete de las doce categorías que integran el Indice de Precios al Consumidor (IPC) subieron menos que el promedio. Entre ellas Comunicaciones y Vivienda y tarifas públicas, en su mayoría precios regulados. De los que variaron por arriba, Prendas de vestir y calzado, Restaurantes y hoteles y Alimentos y bebidas son las 3 categorías que sobresalen.

Estas tres últimas categorías aumentaron 44%, 30% y 16%, respectivamente.

La inflación de Prendas de vestir y Calzado desde 2019 superó el 1250%. «Esto podría deberse a una caída de la oferta, pero por las características del sector debería considerarse tanto la producción local como también las importaciones de estos bienes», desliza LCG.

En los últimos 4 años la producción nacional del sector aumentó 7%. Si fuese solo por este efecto, los precios deberían disminuir. Pero la oferta de Indumentaria y Calzado no está dada únicamente a nivel nacional, también hay oferta importada.

El ingreso de productos del exterior «disminuyó considerablemente en los últimos años: las categorías relacionadas a este rubro cayeron un 36% entre diciembre de 2019 y noviembre del 2023. Entonces podría darse cierto efecto ambiguo en la oferta, aumento por la producción nacional, aunque disminución por el lado de las importaciones, pero siendo éstas las que imponen una mayor disciplina de precios», apunta LCG.

A esto se suma que en un contexto de alta inflación y pocos incentivos al ahorro, el consumo tiende a incrementarse. Así, «las restricciones a las importaciones hicieron elevar los precios, impactando en los márgenes de rentabilidad e incrementando la producción local, todo en un contexto de mayor demanda (atenuada en parte por el mismo aumento de precios)».

Otra categoría con precios adelantados es Restaurantes y Hoteles con variaciones de casi 1150% en el período analizado. En este caso, la explicación del salto de los precios viene del lado de la demanda. Por un lado, en la pospandemia las familias volcaron más recursos a esparcimiento. Por el otro, el ingreso de turistas, especialmente desde países vecinos contribuyó a mantener los precios elevados.

De esta manera, el aumento de precios de los Restaurantes y Hoteles por encima del nivel general de precios se explicaría por un shock de demanda.

Por último, en el top tres de mayores variaciones de precios entre diciembre 2019 y noviembre 2023 se encuentra Alimentos y Bebidas, que representa un 27% de la canasta total. «Se trata de un rubro con una elasticidad precio más baja que otros rubros. A pesar de las medidas de contención que se llevaron a cabo como Precios Justos, los alimentos y bebidas son los que más aumentaron desde diciembre de 2022 (172%)».

La explicación del salto en los precios de los alimentos se vincula con que la producción de este rubro crece a una tasa más baja que la industria general.

Que estos rubros hayan escalado más que la inflación podría contribuir frenar el índice. «Dentro de un marco de estabilización de precios, que existan precios muy adelantados al resto puede resultar, potencialmente, una oportunidad para colaborar en la desinflación», dice LCG.

«La misma recesión e incremento de precios pondrá un límite en los incrementos de restaurantes, dado que en época de crisis suele ser un gasto a recortar. Pero, al mismo tiempo, un dólar más barato para el turista puede aminorar este efecto», señalaron.

Además, por el lado de textiles y calzado «hay margen para que la liberalización de las importaciones imponga un mayor rigor en la dinámica de precios de este sector. Lo mismo sucedería en caso de permitir mayores importaciones de electrónicos y otros artefactos, en conjunto con una reducción de aranceles, de manera de disciplinar algunos valores de venta».

Sin embargo, la consultora advierte que «mucho dependerá de la capacidad del país y del gobierno de incrementar el stock de dólares disponibles en el Banco Central».