El Ejército de Israel ha suspendido a varios militares después de que cantaran canciones de janucá a través de los altavoces de una mezquita en la ciudad cisjordana de Yenín, escenario de una operación a gran escala desde el martes que se ha saldado hasta ahora con once palestinos muertos y cientos de detenidos.

Los vídeos de los militares utilizando los altavoces de la mezquita salieron a la luz el miércoles y han circulado en redes sociales. En uno de ellos, un soldado canta una canción de janucá, mientras que en otro se lanza un mensaje a los residentes del campamento.

«En nombre de Dios misericordioso. Aquí el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)», afirma. «A los residentes del campamento. La historia ha terminado, no permitiremos la presencia de hombres armados dentro del campamento. El futuro estará limpio, queremos que vivan con dignidad en el campamento. No hay más poder que el poder de Dios», agrega.

Tras ello, un portavoz del Ejército ha recalcado que todos ellos han sido apartados inmediatamente y ha descrito su comportamiento como «grave» y «totalmente contrario a los valores de las FDI», según ha informado el diario. «Recibirán medidas disciplinarias acordes», han zanjado en un post de la red social X, antes Twitter.

El Gobierno de Estados Unidos ha tildado de «inapropiadas» las imágenes. El portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, tras ser preguntado sobre dichas imágenes, ha reconocido que la Administración de Joe Biden se «preocupó al ver los informes». No obstante, ha aplaudido que el Ejército de Israel haya suspendido a los soldados involucrados. «Creemos que es una medida apropiada», se ha limitado a responder el portavoz.

Una provocación «sin precedentes»

Por su parte, el Ministerio de Exteriores palestino condenó «en los términos más enérgicos» el «asalto y la profanación» por parte de los soldados, señalando que se trata de «una flagrante violación» de la mezquita y «una burla de los valores humanos, religiosos y morales».

En este sentido, ha señalado que la acción de los militares «provocó la intimidación de los ciudadanos y el ataque a sus sentimientos de una manera provocativa sin precedentes».

Con todo, la cartera ministerial ha pedido a la ONU y a la comunidad internacional que «activen el sistema internacional de protección de los palestinos contra la opresión, los abusos y el terrorismo por parte del Ejército de ocupación y sus colonos, incluida la protección de civiles, lugares de culto, hospitales, escuelas y todas las instituciones civiles».

La situación en Yenín

Las FDI se retiraron este jueves de la ciudad de Yenín y el campo de refugiados, después de una operación en la que impusieron un toque de queda durante 60 horas y llevaron a cabo ataques aéreos y terrestres e intercambiaron disparos con los palestinos, según ha confirmado la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, que denuncia que la operación provocó el desplazamiento de personas y graves daños en las infraestructuras.

Además, cientos de palestinos han sido detenidos, aunque algunos han sido liberados después de haber sido interrogados. No obstante, a estos no se les ha permitido regresar a Yenín y se les ha obligado a buscar refugio en comunidades cercanas.

El campamento de refugiados de Yenín ha sido uno de los epicentros de las operaciones de seguridad de las fuerzas de Israel durante los últimos meses, incluida una operación a gran escala en julio, la de mayor envergadura en Cisjordania desde la Segunda Intifada, hace cerca de dos décadas.

La operación se enmarca en un repunte de la violencia en lo que va de año, que se ha recrudecido tras los ataques perpetrados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) el 7 de octubre contra territorio israelí, que se saldaron con alrededor de 1.200 muertos y cerca de 240 secuestrados.

Desde entonces, más de 270 palestinos han muerto a manos del Ejército o en ataques por parte de colonos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este. Por su parte, las autoridades de la Franja de Gaza, controladas por el grupo islamista, han señalado que los ataques israelíes se han saldado hasta ahora con más de 18.800 muertos.