Jesús Santrich, el traidor del proceso de paz |  Internacional

Guerrilla, presunto narcotraficante y disidente que se desvió del acuerdo de paz que ayudó a negociar para retomar las armas. Jesús Santrich, quien murió este martes en Venezuela en un enfrentamiento entre bandas armadas, será recordado por el desafiante «quizás, quizás, quizás», al ritmo de una balada, con lo que respondió en 2012 cuando le preguntaron si estaba dispuesta a disculparse por los crímenes que aún se conocían como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Para entonces, apenas comenzaba la negociación entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla más poderosa de América.

Seuxis Paucias Hernández Solarte -nombre legal de Santrich- no solo fue el “notario” de las FARC para el proceso de paz en las conversaciones de La Habana, sino también el hombre incómodo para los negociadores del gobierno colombiano. “Junto a Iván Márquez formaron un binomio indisoluble y de línea dura en el que Santrich decía lo que Márquez no se atrevía o no podía decir porque era el principal negociador del proceso”, recuerda a EL PAÍS Marisol Gómez, una veterana periodista que cubrió tanto el conflicto armado como la negociación.

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Santrich pertenecía al Bloque Caribe de la guerrilla, y quienes lo conocieron dicen que perdió la vista por un glaucoma que se agravó al no recibir tratamiento. Era natural de Sucre, en el Caribe colombiano, estudió derecho y tenía un posgrado en historia, según le dijo al periodista Rafael Croda en la revista. Proceso. Se caracterizó por su carácter sarcástico y ofensivo. No formó parte del Secretariado, el más alto nivel de las FARC, pero luego del desarme de la guerrilla y la creación del partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común -recientemente rebautizado Comunes- logró integrar la directiva, por encima del propio Márquez. . “Por eso era impensable que se quedara en el proceso de paz cuando Márquez dejó el proceso. No fue una sorpresa que ella se escapara para estar con él ”, dice Gómez.

Antes de que volviera a tomar las armas, el extraño y prolongado ‘caso Santrich’ puso a prueba el acuerdo de paz y puso al límite a las instituciones colombianas. El guerrillero pasó un año en la cárcel, solicitado en extradición por Estados Unidos, y fue liberado por orden de la justicia transicional antes de convertirse formalmente en prófugo de la justicia.

Santrich afirmó ser víctima de un «montaje judicial». La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ordenó su liberación hace dos años, aplicando la garantía de no extradición contemplada en los acuerdos por falta de pruebas. Según la Fiscalía de Colombia, era parte de una red que venía cometiendo delitos desde junio de 2017, un semestre después de la firma del acuerdo, y un tribunal de Nueva York señaló que conspiró para exportar 10 toneladas de cocaína. Sin embargo, nunca remitió la mayor parte de las pruebas a la justicia transicional. Su liberación provocó una crisis institucional que derivó en la renuncia del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y de la ministra de Justicia, Gloria María Borrero.

Tras salir de la cárcel, Santrich llegó a ocupar su escaño en el Congreso, uno de los diez garantizados para el partido heredero de la extinta guerrilla en el acuerdo de paz. Su fugaz presencia en la legislatura provocó un terremoto político en un país previamente polarizado. Su caso proporcionó mucha munición para los críticos del pacto, incluido el presidente Iván Duque. El 30 de junio de 2019, en medio de fricciones políticas, abandonó su esquema de seguridad y desapareció en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de excombatientes de Tierra Grata, zona rural del departamento de Cesar, en el norte. del campo.

Dos meses después, Colombia confirmó sus peores temores. Iván Márquez, quien fuera el jefe negociador de las FARC en La Habana, reapareció en la madrugada del jueves 29 de agosto de 2019 en un video con Santrich y otros excomandantes guerrilleros para proclamar que tomaban las armas. “Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia”, dice Márquez en ese mensaje, refiriéndose al lugar emblemático donde nacieron las FARC hace más de medio siglo. Aunque aseguró que hablaban desde el río Inírida, en la región amazónica del sureste de Colombia, cerca de las fronteras con Venezuela y Brasil, desde entonces diversos observadores e información de inteligencia indicaron que el grupo de excomandantes disidentes se refugiaba en territorio venezolano. .

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