Junts ataca el diálogo con Sánchez una semana ante la comisión bilateral |  Cataluña

Que ERC y Junts, socios de la Generalitat de Cataluña, no van a sumarse al diálogo abierto con el Gobierno central, volvió a ser evidente ayer lunes, apenas siete días antes de la reunión de la comisión bilateral Estado-Generalitat el 2 de agosto y siete semanas después. el deshielo de la mesa de diálogo político acordada por ambos ejecutivos para septiembre. Después de un fin de semana en el que hasta el suyo ex presidente Carles Puigdemont, prófugo en Bélgica, cuestionó la vigencia de la mesa de diálogo, los republicanos salieron a defender este camino contra «los que insisten en menospreciarlo», dijo su portavoz, Marta Vilalta. Su homóloga de Junts, Elsa Artadi, dijo que su formación no se daba por sentada.

Puigdemont cargó con fuerza contra la mesa de diálogo en un acto en Perpignan (Francia) el pasado domingo. «Los procesos políticos para hacer un país no se pueden decidir en una oficina o en una mesa de diálogo», dijo. En las negociaciones para formar Gobierno, tras las elecciones del 14-F, Junts acabó accediendo a probar la carta de sentarse a negociar con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, pronosticando pocos resultados pero comprometiéndose a no boicotearla. Los ataques al diálogo aparecen y desaparecen de las declaraciones de sus primeras espadas, pero ayer resonaron con especial fuerza, por la cercanía de ambas citas con el Gobierno.

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La portavoz de ERC criticó, sin mencionar a sus socios, “quienes insisten en menospreciarla [la vía del diálogo]Y recurrió a una de las consignas utilizadas por el independentismo en el pasado, para intentar desenmascarar a Junts. “Hemos estado exigiendo sentarse y hablar (sentarse y hablar). Ahora lo tenemos, aprovechémoslo «, dijo tras la reunión semanal de la cúpula de su partido. La republicana dijo que ella también es escéptica de la posición de Pedro Sánchez (que, por ejemplo, ya cerró la puerta a un referéndum independentista). o amnistía, que son las dos propuestas del Gobierno) y recordó que será un camino difícil, pero recalcó que no se puede caer en la «estrategia de brazos caídos».

Vilalta no solo respondió a la cabeza de las filas de Junts. Las declaraciones de Puigdemont forman parte de una serie de propuestas que ponen en duda de forma permanente la voluntad real del Gobierno de resolver la tensión política en Cataluña. En su pacto de investidura, los republicanos acordaron con la CUP y los Junts un margen de dos años para la mesa de diálogo y, una vez vencido el mandato -coincidiendo con el fin de la legislatura en las Cortes- evaluar su continuidad. «A finales de año veremos cuáles son las intenciones del Gobierno, veremos si el Estado lo cree o no», dijo ayer el exconsejero de Presidencia Jordi Turull, de Junts, en una entrevista con Catalunya Ràdio. Turull, condenado en el juicio de tu procesas e indultado por el Gobierno, cuestionó así el plazo mismo acordado por su partido. «No engañemos a la gente», preguntó.

En vídeo, declaraciones de la portavoz de ERC, Marta Vilalta.EP

También en la radio pública catalana, la presidenta del Parlamento, Laura Borràs, de Junts, ha dicho este viernes que «dar estabilidad al Estado, hacer creer a la gente que las cosas van por buen camino», es «dar una imagen a Europa de una situación que está irreal». Para Borràs, la mesa de diálogo es “producto de márketing más que política ”, y el movimiento independentista debe“ prepararse ”para su“ fracaso ”.

La portavoz de Junts, Elsa Artadi, evitó ayer entrar en el tumulto con Vilalta. «No sentimos desprecio por nada ni por nadie, por eso no nos sentimos aludidos», zanjó. Eso sí, se sumó a la tesis de Turull y consideró que los dos años de oportunidad en el camino del diálogo pueden no cumplirse por «el endurecimiento de posiciones de Pedro Sánchez y sus ministros».

En su encuentro en La Moncloa, el presidente Pedro Sánchez y el jefe de Gobierno, Pere Aragonès, acordaron dos foros separados para descongelar el diálogo paralizado por la pandemia. Por un lado, está la comisión bilateral, órgano de origen estatutario en el que se negocia bilateralmente, por ejemplo, el traspaso de competencias contenido en el Estatuto, posibles choques legales por normativa autonómica o estatal y la evolución de los compromisos de inversión. . . Ese órgano no se reunía desde 2018 y tanto el Gobierno como la Generalitat están afinando el orden del día de la reunión prevista para el 2 de agosto. Por otro lado, está la mesa de diálogo, que inicialmente se creó como contraparte de ERC para las abstenciones de la inauguración de Sánchez y que, tras la frialdad de Torra tras arrancarla, ha sido abrazado por Aragonès.

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