Kamala Harris tiene un problema de popularidad |  Internacional
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, en una aparición en Hanoi, Vietnam.
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, en una aparición en Hanoi, Vietnam.EVELYN HOCKSTEIN / AFP

La primera semana de junio comenzó la debacle. La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se preparaba para su primer viaje al exterior desde su histórica llegada a la Casa Blanca. Joe Biden le había confiado la titánica tarea de gestionar la crisis migratoria en la frontera con México, demostrando claramente que su número dos estaba destinado a ser pieza fundamental en su Administración y no alimentaría la fama de ocupar un cargo vacío de poder, como ha sucedido en otras ocasiones. Antes de volar, en una entrevista con NBC, Harris afirmó haber estado en la frontera, hecho que el periodista negó. En el momento de la rectificación, el demócrata respondió simplemente: «Yo tampoco he estado en Europa». Fue una pifia, pero no pasó de la anécdota. Ya en Guatemala lanzó el mensaje fundamental que quería transmitir a sus bases. Pidió a quienes estaban considerando emigrar sin papeles a Estados Unidos que no lo hicieran. «No vengas, no vengas», dijo. Desde entonces, su popularidad ha encadenado tres meses de caída libre.

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Todas las encuestas muestran una disminución en la popularidad, pero el alcance del colapso varía según el estudio. En las encuestas conservadoras, Harris aparece con la peor calificación para un vicepresidente en 50 años. Los progresistas, en cambio, reducen el golpe: es el peor dato en 30 años, siempre haciendo la comparación con los primeros siete meses en el cargo.

La desaprobación de Harris se acerca al 50% y la aprobación llega al 43,5%, según la plataforma YouGov America, revirtiendo las cifras que registró cuando se convirtió en la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos. También rompió un techo de cristal al ser la primera persona de origen indio y jamaicano en lograr el puesto. Las expectativas y el escrutinio comenzaron con fuerza. La presión es aún mayor en su caso, ya que desde su llegada a la Casa Blanca ha sido vista como una posible candidata demócrata para las elecciones de 2024 bajo el supuesto de que Joe Biden, que en esas elecciones estará a punto de cumplir 82 años, no aparezcas.

La falta de resultados en la crisis fronteriza -el número de arrestos en julio fue el más alto en dos décadas- no es el único argumento que usan los republicanos para atacar a Harris. Desde que asumió el cargo, prácticamente no ha celebrado conferencias de prensa en solitario, según La colina, más allá de una reunión durante su visita a Vietnam en la que respondió a las preguntas de los periodistas durante 20 minutos. El bajo perfil que ha asumido en las últimas semanas sobre los temas más candentes en Washington se ha hecho más evidente en la crisis de Afganistán por la retirada de las tropas estadounidenses.

Cuando estalló el caos en Kabul, Harris estaba de gira por el sudeste asiático. En una comparecencia el 24 de agosto defendió la decisión de Biden de poner fin a la guerra, destacó la forma en que se estaba llevando a cabo la operación de evacuación y agradeció a los aliados su colaboración. Y luego resolvió el asunto. Desde entonces, según declaraciones de la Casa Blanca, el vicepresidente no se ha referido públicamente al asunto. Ha escrito algunos tuits para respaldar los mensajes de Biden. Las feministas todavía están esperando escuchar su posición sobre la situación de las mujeres afganas que ahora viven bajo el control de los talibanes, y sus críticos la culpan por su falta de experiencia en política exterior.

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Una encuesta de Los Angeles Times revela que el mayor rechazo a la gestión de Harris proviene de los hombres (56%, frente al 44% de las mujeres) y de los blancos, también el 56%, mientras que la comunidad negra es la que más la apoya, con un 65%. Este periódico destaca que Harris, al igual que otras mujeres políticas con cargos relevantes, se ha convertido cada vez más en blanco de acoso online. En las redes sociales hay cientos de miles de mensajes con «ataques sexistas, violentos y misóginos en su contra», informa el diario de Los Ángeles. Otros medios han publicado artículos, citando fuentes anónimas, sobre el creciente malestar que existe en su equipo de trabajo.

Es común que los vicepresidentes en Estados Unidos sean menos valorados que sus jefes, ya que las tareas del números dos tienden a despertar menos interés. Hasta hace unas semanas, este era el caso en la Administración Biden-Harris, pero el fiasco de la salida de Afganistán también ha castigado al presidente, que ahora lleva un porcentaje de fracaso de más del 49%. A pesar del poco tiempo que ambos han estado en el cargo, ingresaron a la Casa Blanca el 20 de enero, la pérdida de apoyos puede perjudicar a los demócratas en las elecciones legislativas del próximo año, donde podrían perder el control de la Cámara de Representantes y del Senado.

Todavía queda un largo camino por recorrer antes de las elecciones de 2024. Pero la caída de popularidad pesa tanto sobre Biden, quien ha anunciado su intención de postularse para un segundo mandato, como sobre Harris, el posible reemplazo si esto no sucediera. Ambos comienzan con el pie izquierdo para competir nuevamente con Donald Trump, quien ya está coqueteando abiertamente con intentar regresar a la Casa Blanca dentro de tres años.

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