La dura lucha detrás de la subida del salario mínimo |  Economía
Las vicepresidentas de Gobierno Yolanda Díaz (izquierda) y Nadia Caviño.
Las vicepresidentas de Gobierno Yolanda Díaz (izquierda) y Nadia Caviño.Javier Lizón / EFE

El precio de la electricidad se encuentra en niveles históricos. Luego de cinco meses consecutivos de incrementos, el IPC de agosto promete continuar su escalada por encima del 2,9% del mes anterior. La cesta de la compra de ocho alimentos básicos para un adulto supera los 101 euros al mes, un 4,6% más que en 2020, según un estudio de Picodi. Por si todo esto fuera poco, los menores de 30 años deben dedicar una media del 60% de sus ingresos al alquiler de su vivienda, según datos del Consejo de la Juventud de España.

Todos estos picotazos en los bolsillos de las familias -que también afectan especialmente a los más vulnerables- justifican, según los sindicatos, una subida «significativa» del salario mínimo (SMI). El Gobierno ha convocado a los agentes sociales el próximo miércoles para afrontar este incremento, que podría rondar los 12 o 19 euros. Los empresarios, por su parte, consideran que aún no es el momento de plantear el SMI. Las espadas del diálogo social están en alto.

MÁS INFORMACIÓN

Los defensores de impulsar el salario, que ahora es de 950 euros mensuales en 14 pagos, se aferran a los síntomas de recuperación que ofrece la economía. El Gobierno ha adelantado que el número de afiliaciones a la Seguridad Social superará los registros prepandémicos en agosto. Y según las previsiones del FMI, el PIB de España avanzará un 6,2% en 2021 y un 5,8% en 2022, un incremento superior a los de Alemania y Francia. Pese a esta mejora, la reunión del 1 de septiembre con sindicatos y empresarios para llevar a cabo la subida del SMI en septiembre, tras ocho meses congelados, ha vuelto a desenterrar los argumentos cruzados en un debate cuyo campo de juego se extiende más allá de los números.

“Tiene que haber un salario mínimo decente. La importante subida de los últimos años no ha tenido efectos muy negativos sobre el empleo ”, afirma José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Pero subraya que en este debate a veces se olvidan cuestiones importantes. «Que muchas más personas se hayan beneficiado de las que han resultado perjudicadas no significa que sea una buena medida», dice. En su opinión, los jóvenes, especialmente los menos educados, han pagado el precio. “El Gobierno debería preocuparse por diseñar un plan que acompañe estos incrementos con programas específicos de empleabilidad para estas personas”, propone. “El debate económico va mucho más allá de subir o no el salario mínimo. Cabe preguntarse si vale la pena hacerlo por territorios. El coste de la vida en ciudades como Madrid o Barcelona no es el mismo que en otras”, completa. El Banco de España apuntó recientemente en una dirección similar. Pablo Hernández de Cos pidió «prudencia adicional» a la hora de decidir nuevas subidas. «Algunos de los colectivos potencialmente más afectados por esta medida han sido los más afectados por la crisis», ha señalado el Menéndez. Universidad Internacional Pelayo en Santander en junio El gobernador también mencionó específicamente a los jóvenes.

“No se justifica de ninguna manera que no haya un repunte este año del que se beneficien tres millones de personas, que son las que están pasando peor”, dice Mariano Hoya, quien representará a UGT en la reunión del miércoles. Hoya es muy crítico con el informe del Banco de España que estima una pérdida de 100.000 puestos de trabajo en 2019 como consecuencia directa del último aumento. “Afirmo firmemente que no encajaba con la verdad, ya que basaba sus conclusiones en un escenario hipotético en el que estimaba cuánto empleo se habría creado si no se hubiera levantado el SMI”, añade Hoya.

Dentro del gobierno de coalición, las tensiones han estado presentes en una pelea que desde enero venció el ala socialista encabezada por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño. Al otro lado del ruedo estaba la también vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En el medio, el presidente, Pedro Sánchez, que secundó la tesis de que una nueva subida requería la verificación de la mejora económica y que esta semana parece haber apostado definitivamente por la subida. “La recuperación no puede ser total si no es justa. Una recuperación que se traspasa a los salarios «, dijo el jueves.

60% del salario medio en 2023

Suponiendo que haya un aumento, el problema que enfrentan los sindicatos y el Gobierno en los días previos a la reunión es el monto. En Moncloa se aferran al estudio elaborado por la comisión de expertos que convocó Laborista y que determinó que, para situar el salario mínimo en el 60% del salario medio durante la legislatura, ―como establece la Carta Social Europea firmada por España – debería aumentarse entre 12 y 19 euros en 2021; entre 24 y 40 euros en 2022; y entre 25 y 40 euros en 2023. Los sindicatos consideran estas cifras insuficientes y un mero “maquillaje cosmético”.

“Durante la elaboración de este informe tomamos en cuenta las incertidumbres que existían en ese momento en torno a la evolución de la economía en los siguientes meses, y afortunadamente esa niebla se ha despejado”, reconoce Carlos Martín, titular del Gabinete Económico Confederal de Trabajadores. Comisiones, y un miembro de esa comisión de expertos. “Las cantidades que se establecieron entonces eran bastante moderadas, porque la suma de todas ellas no llega ni a los 100 euros en tres años”, añade.

MÁS INFORMACIÓN

Partidarios y detractores de la medida coinciden en una cosa: una nueva subida del SMI -que se ha incrementado en 294,8 euros en los últimos cinco años- no solucionará los problemas estructurales que arrastra el mercado laboral, entre los que se encuentran la alta temporalidad y la falta de oportunidades para los jóvenes.

«Abordaremos estos temas en la próxima mesa de negociaciones, que el Gobierno ha bautizado como Modernización del mercado laboral, porque de repente, no quiere llamarlo la derogación de la reforma laboral ”, dice Hoya. «Eso sí, como no se acuerda una nueva subida el miércoles, vamos a plantearnos si acudir o no a las otras reuniones», advierte el titular de UGT. Fuentes de Trabajo aseguran que la hoja de ruta para ese encuentro no va más allá de escuchar las propuestas de los agentes sociales. Aunque desde la bancada sindical consideran que la reunión «da por lo que da», y que debería resolverse, como máximo, en dos reuniones. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), reacia a un nuevo retoque, considera que la negociación trae un resultado marcado de antemano, por lo que lo consideran un “diálogo social entre comillas”.

El Consejo Económico y Social (CES), órgano consultivo del Gobierno en materia socioeconómica y laboral, también aplaude el impulso del SMI. «Una subida del salario mínimo tiene un impacto espectacular», reconoció su presidente, Antón Costas, en una entrevista el pasado mes de junio. «En particular para la mejora de la vida de los niños pequeños que viven en estos hogares», agregó.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *