La investigación de contrabando más larga de España |  España
José Ramón Barral, 'Nené', durante el juicio por fraude fiscal de 2016.
José Ramón Barral, ‘Nené’, durante el juicio por fraude fiscal de 2016.OSCAR CORRAL

El 14 de mayo de 2001, el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) ganó el trofeo más codiciado en la larga batalla contra el contrabando de tabaco que se libra en Galicia desde hace dos décadas. La detención del entonces alcalde José Ramón Barral Martínez, Bebé, por un alijo de casi medio millón de paquetes falsificados en China y enviados en la Sultanía de Omán, verificó las sospechas de conexiones políticas en ese negocio en el que germinó el narcotráfico, y la caída del gobernante más influyente del PP en la época. de Manuel Fraga en la provincia de Pontevedra que hasta entonces parecía intocable.

Pero 20 años después, el tropiezo de Barral por el que tuvo que dimitir de su cátedra en la alcaldía de Ribadumia (Pontevedra), revalidada desde 1989 con mayorías absolutas, ha supuesto un viaje por el caso, hasta el punto de convertirse en el proceso de contrabando más antiguo. en España y aún sin fecha para el juicio. Esta anomalía procesal deja cuatro fallecidos, entre ellos dos guardias civiles y un funcionario de aduanas, y un caso que se ha desinflado con el tiempo, pasando de 43 a 11 imputados.

El ex político de 78 años enfrenta una condena de 10 años y medio de prisión y una multa de 15 millones de euros por presuntos delitos de contrabando, cohecho y asociación ilícita, aunque siempre defendió que sus actividades eran lícitas cuando encontró el Mercancía incautada en Vigo en tránsito hacia Reino Unido.

Ahora, el último intento de la Fiscalía de ir a juicio con mínimas expectativas es llegar a un acuerdo de acuerdo con los imputados, lo que significaría el reconocimiento del crimen, pero el fiscal general Juan Carlos Aladro ha admitido que por el momento no se ha cumplido. Barral lo ha rechazado, al igual que su hermano Feliciano y otros involucrados. Si el caso sigue vivo a efectos de prescripción es por los delitos conexos de cohecho, y de esta forma se pretende lograr la colaboración in extremis con un guardia civil o aduanero dispuesto a pactar una pena mínima.

Además, en la necrológica del caso Barral, la Fiscalía de Pontevedra ya no podrá contar con un testigo principal y coordinador de la investigación, Lino Alonso, el responsable de operaciones especiales de la SVA y el oficial de aduanas más veterano. en las investigaciones de contrabando en Galicia.

Los retrasos en este proceso en un juzgado de Vilagarcía de Arousa se han producido, sobre todo, por los obstáculos para investigar las cuentas del principal imputado en Suiza. En 2012, parecía que se habían cumplido las últimas cartas rogatorias enviadas al país suizo, cuando los funcionarios de aduanas españoles interrogaron a Denis Beuret Hugunin, el presunto responsable de las finanzas de Nené Barral en el exterior, en Lausana, pero no fue así.

Mientras el resumen iba creciendo con reclamos informativos de la corte y las negativas suizas, se abrieron otros frentes contra Barral y sus tres hijas por delitos fiscales y lavado de dinero por narcotráfico. Por ocultar al fisco los ingresos que obtuvo de sus negocios eólicos y acuícolas en China y Chile en 2006 y 2007, el exalcalde pagó una multa de un millón de euros para liberar a su familia del caso. Sin embargo, Nené sigue siendo acusada en la Operación Zebra por dirigir una supuesta red de empresas y testaferros en Macao, Bahamas y Luxemburgo y empleados bancarios de Andorra, Suiza y Portugal.

El nombre de Barral siempre estuvo ligado a su mentor y socio, el empresario Vicente Otero, Terito, Amigo personal de Fraga y apoyo incondicional en todas sus campañas en la ría de Arousa donde el PP fue devastador. Ambos aparecieron en todos los informes policiales realizados en la época dorada del contrabando de quienes salieron ilesos, incluido el que desencadenó la redada de diciembre de 1983 que desmanteló las tres principales organizaciones.

Leyenda viviente del contrabando

El exalcalde fue en 2001 la penúltima leyenda viva del contrabando que, según las investigaciones de la SVA, seguía en activo y en paralelo con otra figura histórica en el transporte ilegal de tabaco estadounidense, Marcial Dorado, el último en caer. Fue detenido en 2003, y sus conexiones con personas afines al PP le situaron a mediados de los noventa en el círculo de amigos del que acabó siendo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

La Fiscalía también sienta en el banquillo al hermano menor de Nené, Feliciano Barral, expresidente local del PP hasta su detención, y lo coloca como presunto número dos de la organización. Pide una pena de tres años por contrabando, otros tantos por asociación ilícita y una multa idéntica a la que fue su presunto jefe en el negocio del tabaco.

También se encuentran procesados ​​en el caso dos funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera, por lo cual el fiscal solicita hasta cuatro años y medio de prisión por revelar secretos y pertenecer a una organización criminal, así como un guardia civil para quien la condena solicitada es de tres años y nueve meses.

El fiscal dice que José Ramón Barral tenía una poderosa infraestructura para introducir mercadería ilegal y que este envío por el que está implicado fue uno más en su intensa actividad como productor de tabaco. Nené había abandonado los viejos métodos de contrabando y su mercado ya no estaba en España sino en Reino Unido. La acusación dice que había estructurado una organización sofisticada con dos sistemas de transporte: contenedores y otro que se realizaba por mar, con barcos como el North See, que utilizaba los puertos de Cork (Irlanda) y Rotterdam (Holanda) y también empleó una flota de camiones.

Los envíos de paquetes que fueron falsificados en China fueron luego enviados al Sultanato de Omán, donde se simuló su origen en Senegal, y luego llegaron a la Península para ser enviados a Gran Bretaña. Uno de estos envíos de medio millón de envases Magnum fue incautado en Vigo para el mercado británico.

Lejos de la presión mediática, Barral continúa negando enfáticamente su participación en el contrabando y siempre ha declarado que fue un simple intermediario legal. «Este caso es un calvario para la familia Barral y solo piden que esta espera termine cuanto antes», explican a EL PAÍS fuentes cercanas al ex alcalde.

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