Libro 'Jueves': Julio Trujillo: "El mío no es un poema bonito"
Julio Trujillo en la presentación de Mapa de Idiomas, el 28 de noviembre de 2016. en la FIL, Guadalajara.
Julio Trujillo en la presentación de Mapa de Idiomas, el 28 de noviembre de 2016. en la FIL, Guadalajara.FIL

No es fácil pensar los días de la semana sin caer en lugares comunes. Los lunes están malditos, se celebran los viernes. El poeta Julio Trujillo (México, 1969) titulado jueves a un nuevo poema de larga duración publicado por la editorial Trilce. En este, la única posibilidad que se vislumbra es el encierro, el eterno giro en espiral donde lo menos importante es el día de la semana.

Para este trabajo, Trujillo, también autor de libros de poesía como Inclinarse (2000), Invadir (2005), Bipolar (2008), La burbuja (2013), entre otros, y las crónicas sobre la Ciudad de México contenidas en Atajos y desvíos (2015), decidió salir de la capital mexicana por un mes para regañarse frente a un espejo gigante, el del mar de Chacala, en el Estado de Nayarit: “tú mismo te trajiste a estas costas / solo / para explotar los límites del ojo / y reaprender a ver / recibir lo que se te da ”, anuncia en las primeras páginas de jueves. Es un monólogo que utiliza la segunda persona del singular para permitir que su autor se separe del texto. Deja a Trujillo a un lado; Lo invita a ser libre dentro de su propia reclusión, lo aleja y lo deja aullar. Es una «apelación a una psique magnetizada por la angustia y la exaltación», dice el poeta mexicano David Huerta, editor del poema.

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Trujillo, ganador del Premio de Poesía Joven Elías Nandino de México 1994 por el poemario Una sangre, logra en jueves la «espléndida derrota» de la que alguna vez habló el poeta venezolano Rafael Cadenas para definir la poesía. Sin pudor, Trujillo se limita a: “¿Crees que eres un / dios / poeta pequeño y resentido? / Dirías que es un furor contra la muerte / si no lo fuera / porque hay muy poca vida en tu revuelta / oscura oposición / más muerte quizás y tú sin darte cuenta / sabes que eres el tonto de la fiesta / el que no puede / olvidar no mirar / o ser mirado?

Este grito, que parece no tener fin, se imprime en 79 páginas que exigen ser leídas sin pausas. Trujillo conversa con EL PAÍS sobre la poesía que se desarrolla en jueves y la necesidad de dejarlo ir.

Pregunta. Por qué jueves?

Respuesta. Decir «jueves» quiere enfatizar la recurrencia de un solo día que podría ser miércoles o domingo. Me gustan los jueves, así que me sentí un poco atrapado ese mismo día, también porque prefiero quedarme estancado un jueves que un lunes. Aunque el poema podría suceder cualquier día. La recurrencia, la repetición, el reinicio del mismo día después de la medianoche, es lo que me importaba como metáfora de una crisis, como metáfora de una espiral en la que estaba atrapado. Es nombrado jueves, pero podría llamarse de otra forma.

pag. ¿jueves ¿Es una pelea que una vez enfrentada termina o es un interrogatorio en círculos que no termina?

R. jueves es un ejercicio de introspección que requería que la segunda persona del singular fuera lo más feroz posible. Es una lucha conmigo mismo, pero también el comienzo de una reconciliación. A lo largo de todo el poema propongo el movimiento en espiral, que obviamente nunca anuncia una salida. Pero al final del poema vislumbro que se acaba un ciclo y que podré salir de la espiral de la crisis. Pero en todo momento es una crisis, una especie de callejón sin salida, en el que quedó atrapada la voz, no tanto yo, de Julio Trujillo, sino la voz poética que habla en ese poema. No es un poema bonito, no es un viaje de vacaciones; Es un viaje interno y problemático en el que espero que su final presagie un comienzo de perdón o reconciliación.

pag. El poema puede llevar a algunos a recordar las canciones enunciadas en Altazor, del poeta chileno Vicente Huidobro, porque parece que en jueves Tampoco hay escapatoria a los problemas que presenta.

R. Manteniendo la distancia, hay similitudes con Altazor. Ambos poemas implican un viaje. Probablemente Altazor es más noble porque es paracaidista, y salté sin nada. Creo que el comienzo de cualquier solución a un problema es reconocerlo, identificarlo; saber lo que está pasando y luego expresarlo. En ese sentido, el poema, su ejercicio, es también el comienzo de la solución. Por lo tanto, soy el primero en sorprenderme de que este libro esté ligado a mi propia vida y yo esté ligado al poema. No había forma de que pudiéramos desenredarnos hasta que, tras una brutal honestidad e introspección, le puse fin para poder separarme de él. Entonces hay una salida. Pero no fue fácil porque el autor y el texto en algún momento fueron muy problemáticos entrelazados.

pag. Sin ser una letaníajueves ¿Es una canción para reconocerte o para liberarte?

R. Lo identifico más como un grito que como una canción. Y hace ambas cosas. Fue muy delicado mantener un equilibrio entre la espontaneidad que conlleva el aullido, digamos, y el trabajo literario artesanal que implica escribir. Si escribiera un poema con demasiado cuidado, se perdería la catarsis, el grito, todo lo que está fuera de control. Pero si estuviera totalmente fuera de control, habría sido ilegible. Traté de lograr un equilibrio manteniendo el frágil equilibrio entre el grito y su articulación escrita.

pag. El poema tiene un ritmo que parece sincopado que le da musicalidad. Además, al no tener las pausas de puntuación, se puede cantar e interpretar de muchas formas. ¿Cuál fue la intención de negar la puntuación?

R. La última decisión que tomé al editar jueves, después de pensarlo mucho, fue eliminando toda la partitura. Originalmente existía, pero en la última lectura me pareció muy evidente que no era necesario, que probablemente el propio ritmo del texto lo sustentaba. Me interesa lo que sucede en la mancha textual de la página. Cuando no hay puntos ni comas, ni letras mayúsculas, el verso que está leyendo puede pertenecer al trazo de la expresión anterior o puede estar anunciando la siguiente o ambas; se genera una ambivalencia que me gusta mucho. Todo el tiempo hay una musicalidad en juego. Pero no solo es sonoro, sino también visual. Hay una especie de meandro que me interesaba enfatizar.

PAG. jueves plantea una incertidumbre que se puede ver y leer, y que tiene que ver con el eterno movimiento de una espiral.

R. El recurso central del poema es el movimiento en espiral; girando como una peonza, como una peonza. Como en la danza, que en sí misma implica mucho movimiento y no hay progresión: generalmente uno no se mueve cuando se baila, sino que está en el mismo sitio; la poesía y la danza son similares en esto. Es un ritmo puro e inútil en el sentido más noble del término. No pretende llegar, no pretende explicar, sólo manifestarse; le importa ser ritmo y pura expresión.

pag. Hoy es difícil encontrar poesía de larga duración; poemas largos como Primer sueño, de Sor Juana, o Incurablepor David Huerta. ¿Por qué continuar esta tradición?

R. El larguísimo poema es una tradición mexicana muy ilustre a la que no sé si pertenezco, pero hay muchos muy buenos ejemplos. Esto Sindbad el varado, de Gilberto Owen, quien para mí fue un referente muy importante, también es Muerte sin fin, de Goroztiza, y Todo es Babelpor Lizalde.

pag. ¿Cómo encontraste una salida a un poema como jueves donde, independientemente de su longitud, es agotador?

R. Necesito la complicidad de los lectores para navegar el poema de principio a fin. Me alegro de que no sea un texto condescendiente ni fácil. Cuando el lector se involucra, se convierte en una especie de cómplice que no solo reconoce una serie de problemas que allí expreso y que nacieron de mí, sino que también se reconoce a sí mismo como lector en algunas cosas. En ese sentido, el poema también puede ser un espejo. Después de este poema, para mí siguió un tiempo de silencio, de estar en silencio. jueves Me tomó muchos meses porque estaba muy ligado a mi vida no solo como texto sino casi como personaje que me acompañó durante una etapa.

pag. ¿Por qué decidiste escribir este poema fuera de la ciudad?

R. Era necesario poner distancia con la Ciudad de México y conmigo mismo; Quería un contexto en el que pudiera ponerme en perspectiva. Para eso me alejé del ruido, me alejé de una ciudad que constantemente me hace sentir un poco oprimido. Llegué a una pequeña playa de Nayarit para estar sola frente al mar. Mi trabajo requería distancia y perspectiva. Y un poco, aunque suene dramático, de exilio.

pag. Pocas lecturas logran incitar al movimiento, a querer decir: «Yo también puedo hacer o decir eso». jueves puede ser uno de ellos. Derivado de la pandemia y dada la necesidad de que la gente hable con alguien, ¿nacerán nuevos poetas?

R. Indudablemente. Creo que ya han nacido nuevos poetas. Se generaron espontáneamente personas y textos que decidieron, en formato de poesía, ya través de ese género, preguntarse muchas cosas. Porque si algo nos ha traído esta pandemia son muchas dudas, además de mucho tiempo. La suma de dudas a lo largo del tiempo probablemente generará nuevos poemas y poetas. Y qué bueno, porque es una forma de cuestionar la realidad, de intentar comprenderla. No creo que haya muchas respuestas por encontrar, pero cuantas más preguntas haya, mejor estaremos en el mundo. Espero a los poetas pospandémicos.

pag. Hablando de eso, ¿dónde queda el lector ante la oferta desatada de los poetas, que siempre ha existido, frente a la falta de crítica?

R. Se decía en el siglo XIX que se levantaba una piedra y se encontraba un poeta, ahora en una pandemia sucederá lo mismo. Estoy de acuerdo en que faltan críticas. Pero no creo que nunca haya demasiados poetas. Creo que la de los poetas es una galaxia que se gestiona como minoría y así seguirá siendo. Lo que se necesita es un lector que no se distancie de la poesía por cualquier motivo. A veces es por pereza, a veces por miedo a no comprenderla; Lo rechaza por solemne o porque lo considera un lenguaje anticuado. Falta un acercamiento a la poesía, hay que entender que es otra forma de decir las cosas, que no es marciano ni cursi. Y que no corresponde a una época romántica concreta, como muchos creen, si no que es un arte más, que progresa, evoluciona con las palabras de cada día; que ya no requiere los temas certificados de antes, como el amor, la muerte, el romanticismo. Hay que entender que ahora todo es poetizable.

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