Resultados electorales: Al revés en Chile: los independientes controlarán el 64% de la convención constitucional |  Internacional
La candidata de izquierda a la Asamblea Constituyente del Partido Popular, la mapuche Juanita Millal, golpea un instrumento durante una visita a un barrio pobre de Santiago, el 23 de marzo de 2021.
La candidata de izquierda a la Asamblea Constituyente del Partido Popular, la mapuche Juanita Millal, golpea un instrumento durante una visita a un barrio pobre de Santiago, el 23 de marzo de 2021.MARTIN BERNETTI / AFP

Una de las grandes sorpresas de la jornada electoral chilena de este fin de semana fue el amplio triunfo de los candidatos independientes a la convención constitucional, que a partir de junio redactará una nueva Carta Fundamental. De los 155 miembros, 48 ​​miembros convencionales se postularon para listas independientes de partidos políticos, es decir, el 31%. Si se suman los 40 electos que no participan, pero que acudieron a las urnas al amparo de una comunidad –de diferentes sectores–, el número de independientes en el organismo llega al 64%, según el Observatorio de la Nueva Constitución. En resumen, sin contar los 17 escaños reservados para los pueblos indígenas, solo habrá 50 electores activos en partidos políticos. La convención, que será conjunta (77 mujeres y 78 hombres) tendrá un año para establecer las reglas básicas que regirán los destinos de Chile.

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Los no militantes se organizaron principalmente en dos listas. El Partido Popular, que surgió en el marco de las protestas sociales de 2019 y que logró articular una organización social y política, alcanzó 27 escaños en la convención (17,4%). La lista de Independientes para una nueva Constitución, en tanto, se quedó con 11 escaños en la asamblea (7%). Es un grupo de centro izquierda no militante que se define como “un grupo diverso, transversal comprometido con la actividad pública” que trabaja “en organizaciones de la sociedad civil y la academia; de la cultura, la ciencia, el urbanismo, las comunicaciones y otras tareas sociales ”. Tenían al no militante con mayor voto, Benito Baranda, psicólogo ampliamente conocido en la opinión pública por su labor social. Además, otros 10 convencionales fueron elegidos por listas independientes a nivel nacional.

Los independientes han sacudido la mesa política chilena y su triunfo fue una sorpresa total para analistas y líderes de todos los sectores. Las proyecciones indicaron que ganarían entre ocho y 16 escaños. Pero según la politóloga Pamela Figueroa, del Observatorio de la Nueva Constitución, era imposible realizar cálculos electorales previos cuando debutaban las nuevas reglas del juego. “Las tres nuevas reglas -paridad, escaños reservados para los pueblos indígenas y listas de independientes- ayudaron a que la convención representara algo diferente a los típicos órganos representativos”, dice el académico.

El éxito de los independientes en las elecciones chilenas está directamente relacionado con la crisis de representatividad de los partidos políticos. Según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), solo el 2% de los chilenos confía en alguna de las comunidades que no han podido renovar sus cuadros (desde 2006, cuando gobiernan Michelle Bachelet y Sebastián Piñera).

La crisis de la democracia representativa no es nueva en Chile y explica, en parte, la ya casi estructural abstención en las elecciones, que no ha bajado del 50% desde que se implementó el voto voluntario en 2012. En esta elección, tan importante para los destinos en el país, la mayoría de los votantes también optaron por quedarse en casa (57%).

Los independientes han sido una fuerza gravitante en la política chilena desde este fin de semana. Al analizar las listas y propuestas de los electos -en su mayoría desconocidos para el público en general- se observa que tienen un discurso transformador, que estaban a favor de cambiar la Constitución y que no se ubican en la derecha del espectro político. «Los 48 independientes votaron en octubre para cambiar la Constitución y que la convención sea ciudadana y no de parlamentarios», explica Baranda.

La Lista Popular, por ejemplo, se define como un movimiento antisistema, según Daniel Trujillo, coordinador nacional de este movimiento que aún no cuenta con sede ni liderazgo nacional y que superó a la centroizquierda en escaños (que ganó 25, una gran derrota). y casi igualaba al Partido Comunista y al Frente Amplio (28).

“Somos un movimiento ciudadano autoorganizado e independiente que se organizó para permitir la participación de los representantes del pueblo sin partidos políticos que representaron los valores de la revuelta en la convención”, explica Trujillo. Surgieron en la Plaza Italia, epicentro de las protestas en Santiago, que crecieron a medida que se conectaban con los territorios, lo que les permitió construir listas en casi todos los distritos. “Creemos que la crisis que atravesaron las instituciones chilenas se debe, precisamente, a que el sistema de partidos ha sido capturado por la élite económica que controla Chile”, dice Trujillo, quien estima que todos los partidos tradicionales unieron fuerzas para proteger a Chile. . Sebastián Piñera y su Gobierno tras el estallido social de octubre de 2019. “Es una gran traición al pueblo movilizado en los disturbios y, por tanto, nada con ellos”, dice Trujillo.

Habla de una institucionalidad «caducada» y define la Lista Popular como «de izquierda», pero sin ser anticapitalista. No les gusta el gobierno de Piñera ni la élite económica que ha «capturado» a Chile. Pero refuerza la diversidad que los conforma: “Estamos en contra del modelo neoliberal, tenemos funcionarios electos que suscriben el marxismo y hasta el trotskismo, como la compañera María Rivera. Pero también tenemos otras convencionales como la joven abogada Francisca Arauna, de 28 años, quien fue electa en un municipio campesino, zona del latifundio chileno, que tiene un discurso basado en el feminismo, la colaboración y la defensa del medio ambiente. no de la lucha de clases ”, dice Trujillo.

Como la Lista del Pueblo se formó en torno a las protestas en la Plaza Italia –Plaza Dignidad, como algunos sectores la bautizaron–, los símbolos de la protesta se adhieren a este grupo. Como la constituyente Giovanna Grandón, quien se dio a conocer como Tía pikachu por disfrazarse de la criatura de los videojuegos. O Spiderman sensual, hombre clave en la configuración de este grupo, famoso por llevar el disfraz de superhéroe.

La cantidad de independientes sugiere que en la convención chilena no habrá disciplina partidaria, ni siquiera para los 40 no militantes que llegan al cuerpo constituyente apoyados por los partidos. Será similar, en todo caso, al Congreso chileno, donde hace mucho que no se realiza una votación en bloque. Sin embargo, desde la instalación de la convención, comenzarán a formarse nuevas alianzas internas en vista de las nuevas regulaciones.

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