Salto de longitud: Eusebio Cáceres, a tres centímetros del bronce, en el bolero cubano que canta llorando Echevarría |  Juegos Olímpicos 2021
Echevarria, postrada en la tabla de saltar.
Echevarria, postrada en la tabla de saltar.KAI PFAFFENBACH / Reuters

El drama en la arena tiene sabor a bolero, su letra y su dolor y lágrimas.

Cuando es su sexto salto, el último, Juan Miguel Echevarría, el favorito, trota por el pasillo y se detiene ante la mesa, sobre la que se arrodilla, baja la cabeza hasta tocar el suelo, aprieta los puños con fuerza y ​​con la derecha. , el del brazo tatuado, golpea el suelo dos veces. Con rabia. No puede saltar porque su tendón de la corva está roto. No puede seguir luchando por un oro que sabe que se merece y que esquivó por primera vez hace dos años, en el Mundial de Doha, donde, como gran favorito, fue el bronce.

Y si le dieran un micrófono cantaría así, tal vez, esta letra conmovedora, un lamento del desamor olímpico, que suelta en la zona mixta, y música de Lágrimas negras quizás. “Me duele la vida, me duele el alma, me duele la pierna, me duele todo. Siento que perdí, perdí. Honestamente, lo soñé tanto, lo vi mucho. Vi a Cuba en lo más alto del podio, un oro y una plata olímpica. Eso iba a ser algo histórico para nuestra isla, y perder eso en el último intento con la misma marca, no sé si lo entenderán, pero eso es lo más doloroso. Trato de contenerme pero no puedo contener las lágrimas, son de dolor y no de alegría. Me duele mucho ”, dice el saltador de 22 años de Camagüey, el mejor del mundo de su generación (saltó 8.83m, con un viento de 2.1, ilegal, hace tres años) al que no le salieron lesiones y otros pods. han permitido triunfar, saciar su hambre. “Iván Pedroso, Teddy Tamgho… intentaron darme fuerzas porque le pasa a cualquiera, le pasa a todos, y lo que pasa es lo que les digo: lo soñé tanto que duele, duele, me duele mucho tener perdió . Todos los días del mes soñaba con ser campeón olímpico hasta una semana antes de llegar a los Juegos de Tokio. Lo creí, lo soñé, lo quise tanto, por eso les digo que duele, duele mucho … «

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No puede saltar, no puede responder al griego Miltiadis Tentoglou, -y se le llama así por el general de Maratón, hijo Cimon, triple campeón olímpico de carreras de carros-, que cinco minutos antes ha saltado 8.41m, ha igualado la mejor marca de el cubano, al que adelanta porque su segundo mejor salto (8,15 m), es más largo que el segundo del talento de Camagüey, 8,09 s. “Y es un sentimiento tan horrible que no se lo deseo a nadie. Es una situación muy incómoda, te pone en un estado de nervios que no sabes qué hacer, no sabes cómo reaccionar, porque sabes que no puedes, no puedes solucionar el problema ”, dice Echevarría, elegido. No hace nada como el mejor candidato para ser el primer atleta en pasar nueve metros. «Y es muy difícil, muy difícil, ver que puedes perder una medalla de oro, y con tu propia marca, por eso duele tanto».

Tentoglou no se lamenta ni llora. Tentoglou, el joven tesalonicense, salta y camina por el aire como si subiera una escalera sólida, como Jesucristo en el agua, y cae y aterriza lejos. 8,41 m. No es exactamente la mejor marca jamás alcanzada en una final olímpica, no es ni un centímetro mejor que la segunda, pero está bien. Lo importante es el oro. Tentoglou es un asesino, a ganador que llegó con una mejor marca de 8.60, alcanzada en mayo, y a los 23 ya ha sido tres veces campeón de Europa (dos interior) y es campeón olímpico, y rompe otro encanto cubano y un sueño español, ya que el segundo clasificado hasta entonces, el joven Maykel Massó (8,21m), ya es bronce, y el tercero, el campeón de Onil, Eusebio Cáceres (8, 18m) termina cuarto después de haber visto el bronce durante varios minutos.

Cuarto como en el Mundial de Moscú hace ocho años (8,26 m entonces), cuando era un joven de 21 años que llegó con dos medallas al Mundial Juvenil, dispuesto a conquistar el mundo. “Es simple, esto es lo que es. Ya lo viví una vez y lo volveré a vivir. He ganado un cuarto lugar, no he perdido un tercero. Ellos eran mejores que yo. De poco o mucho, saltaron más que yo, por lo que no es difícil de entender, si la suerte no estuvo conmigo, tampoco lo fue con los demás. Tendremos que dar una versión mejor que esta ”, dice Cáceres, que tras tantas lesiones y tras hacer un concurso magnífico, comparado con los habituales de los últimos años, cuatro saltos válidos y siempre uno más largo que el anterior, en Progresión creciente: 7,96 m, 8,09 m, 8,12 my 8,18 m, todavía busca resolver la ecuación imposible: saltando tan bien técnicamente a la gran velocidad que alcanza ahora como cuando era joven, quien, más lento, saltaba más. “Me estoy acercando a los 30, pero me siento como si tuviera 20, como un niño. Y encima, menos cosas me duelen ”, dice. “Me encanta verme competir y poder pelear. Estas competiciones sacan lo mejor de uno mismo. Veremos el año que viene. Ahora tengo tiempo de adaptarme a ciertas cosas. Los tiempos de 8.40m volverán, seguro … «

Con su salto de 8,8 m, el sexto, Cáceres se hizo de bronce, ya que Tentoglou andaba entonces por 8,15 m, pero en el último suspiro el griego con el nombre de grande saltó 8,41 my dejó al español aturdido y al español llorando. Cuban, que lloró de pena por su bolero.

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