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La canaria ha sido durante años la única mujer en las batallas de gallos. Pero salió huyendo. «He estado muy jodida. Mi época en el freestyle ha sido como vivir bullying»

Sara Socas: «Parece que hay una manera de ser buen rojo y el resto no son aceptables» | ENTREVISTA

Sara Socas (1997, Tenerife) ha sido durante años la única mujer en las batallas de gallos. Pero salió huyendo. El odio que recibía en esta disciplina de rap improvisado y sus ganas de sacar un proyecto en solitario como cantante le llevaron a poner fin a esa época.

Ahora acaba de publicar TFN-MAD, un álbum en el que ha contado con raperos de la vieja guardia y que comienza con toda una declaración de intenciones: criticas a Abascal, la política migratoria y todo lo que no le gusta de España como país. Además, en enero comienza una gira con su banda, un grupo de cuatro mujeres con las que estará por salas y conciertos.

Este disco supone de algún modo un nuevo comienzo, ¿eso sumaba presión?
Sobre todo mucha frustración, que es algo que he tenido que aprender a gestionar. Cuando la gente me empezó a conocer más fue porque en el mismo mes fui a La Resistencia y se hizo viral el vídeo de una batalla en México. Fue mucha atención de repente, después no hubo tanta, luego llegó una polémica… Entonces sentía frustración al pensar «ahora igual lanzo esto y hay un silencio absoluto» o «quizás no hay silencio, pero por algo malo». Al final si estás a gusto con lo que haces creo que tienes que tirar para adelante porque siempre vas a tener personas en contra. Más teniendo en cuenta que, aunque me considero una persona tranquila y educada, entiendo que en las batallas he sido muy irreverente y tocatestículos.
En las batallas y en la música. El disco lo empiezas con Spanish, una canción donde cargas contra todo lo que no te gusta de España desde Abascal, hasta la política migratoria o la degradación de la Sanidad. ¿Era una declaración de intenciones?
Sí. De hecho, creo que lo que más me costó del disco fue elegir el orden de los temas. Al final me decidí por ponerla la primera por eso mismo. La gente viene de conocer a una Sara muy crítica, muy gritona y sin pelos en la lengua. Pensé: «voy a poner esa Sara al principio y después que vayan descubriendo las otras».
Sigue la línea cañera y comprometida de las batallas.
Es que me considero una persona comprometida con x cosas y me sale solo a la hora de escribir. Será que soy de pueblo y tal, muy paletilla, pero yo no me veo presumiendo de las cadenas y los coches. Yo tengo un coche de segunda mano de 2010, ¿de qué te voy a vacilar?
Pero vas con todas. En el segundo párrafo ya dices «a pastar Abascal, basta ya de fachas»
Cuando estaba en el estudio con Acción Sánchez hubo un momento en el que paré porque pensé: «se me está yendo la olla muchísimo. Parece que estoy buscando la polémica». Pero él me animó a que hiciera lo que quisiera sin que nadie me diga nada. Si es cierto que mi padre me dijo: «Igual si no nombraras a X medios o a X personalidades, mejor». Pero bueno, afortunadamente no me han demandado. Y, si me demandan, pues toda publicidad es buena.
Hablabas de Acción Sánchez y en el disco también colaboran Rapsusklei, SFDK… ¿Cómo de determinante ha sido el apoyo de «la vieja guardia» del rap?
Ha sido muy importante porque al final entran muchas dudas. Sobre todo en mi caso, que he vivido todo el hate de redes y opiniones muy polarizadas. Se te acaba multiplicando el síndrome de la impostora por mil. Entonces cuando ves a peña como Rapsus, Zatu u Óscar, que son espectaculares además de como músicos como personas, sí que te da un respaldo. A mí de las cosas que más me han podido motivar fue cuando Kase O me invitó a cabtar en sus conciertos de fin de gira. Eso me da un puntito de confianza y de respeto.
¿Te has sentido en algún momento en tierra de nadie? No ser ni freestyler ni cantante.
Sí, y me sigue pasando un poco. A ver, parece una tontería pero el disco es como un currículum. Es como: «oye, esto me respalda». Antes otros músicos y productores me hacían muchas preguntas de si seguía en las batallas o no. Al final el disco es la confirmación de la transición. Pero qué voy a decirte. También vivo un poco del rollo ese de «personaje público». A Sara Socas la puedes seguir por las batallas, por su música o simplemente por los mensajes sociales.
Sara Socas

Será que soy muy paletilla pero no me veo presumiendo de cadenas y coches

¿Era una obligación dejar el freestyle para hacer música y que te tomaran en serio?
Sí. Por eso también lo dejé, además de por la salud mental. Creo que en cuanto más tiempo estés en el free es más difícil el cambio. Se ha vuelto algo tan deportivo que ya no te ven como un rapero que improvisa sino como un deportista de élite. Es como que están los deportistas y luego la gente del rap, o de la música, de verdad.
¿Tan mal lo has pasado dentro de las batallas?
Sí, no te voy a mentir. He estado muy jodida. Pero también soy consciente de la fortuna que tengo, de que estoy aquí y puedo hacer mi música y tocar con una banda de músicas espectaculares. Afortunadamente nunca había sufrido bullying en mi vida, pero creo que ha sido como vivir bullying. El hate se siente fuerte cuando es muy masivo. Creo que también es necesaria mucha terapia. Aunque tristemente hay que tener algo de dinero para ir a terapia. Ojalá eso cambie.
¿Qué crees que lleva a esas personas a odiar tanto a alguien?
Creo que su propia frustración. No sé si se sienten víctimas del sistema o algo. También creo que con las redes sociales están desequilibrados los poderes de las personas. Que alguien tenga un millón de seguidores y otra gente ponga cosas que no lea nadie te tiene que hacer sentir que tienes el derecho de, al menos, dar tu opinión. Una vez hice un ejercicio y parecía que los que me odiaban eran la misma persona. En plan un chavalín ahí con la foto en el espejo en blanco y negro, tapándose la cara, y del Real Madrid. Ese es mi anti-target. Pero bueno, lo llevas con humor.
¿Para ti el arte debe ser necesariamente reivindicativo?
No. Creo que lo que me gusta es que sea tan variado. Hay veces que la gente dice: «No, la música de ahora es una basura». Y yo pienso: «Espérate, El tractor amarillo o La chica yeyé. O sea, discúlpame por no haber estado en el renacimiento de la música». Entiendo por dónde van los tiros, pero ahora también hay gente supertalentosa haciendo de todo. Si todos estuviéramos ahí diciendo todo el día nuestra opinión en canciones sería Twitter. Y Twitter es horroroso. Así que mejor que no sea así.
¿Y cuál es tu motivación?
Pues igual es un poco egoísta pero soy TDAH. Empiezas cosas y luego no las acabas. Los días son una locura. Entonces cada vez que hago música noto que ese día me siento súper realizada y muy a gusto conmigo misma.
Sara Socas

Parece que hay una manera de ser buen rojo y el resto no son aceptables

¿Cuál ha sido tu mayor logro con este disco?
Que abarque muchas cosas distintas sin disfrazarme de nada. Estoy muy contenta al ir encontrando mi sonido. Cuando te gozas igual un reguetón, un reggae o cualquier otra cosa a veces piensas «no quiero ser una falsa». Y siento que lo que ha salido ha sido genuino.
¿Cómo crees que tu infancia y tu entorno familiar han marcado tu carácter reivindicativo?
No te sabría decir. La verdad es que mi padre sí es un poquillo más así y me ha contado que tuvo una etapa más revolucionaria tipo independentista canario. Pero mi madre para nada. Es de no mojarse y pasando. Entonces no lo sé. Mi hermano y yo somos cañeros, pero yo lo soy más. Creo que es por haber sido chica y la hermana pequeña. Mi madre dice que desde pequeña estaba tocando los cojones en plan: «¿por qué mi hermano puede ir en calzoncillos en verano y yo no puedo ir en bragas?». Seguro que nací hablando y tocando los cojones.
¿A qué le das vueltas ahora?
Creo que estoy en la etapa con más contradicciones de mi vida. De pensar que el mundo se va a la mierda y que hay que posicionarse pero a la misma vez sentir que si me expongo demasiado a las noticias acabo teniendo un rollo supertóxico. Soy consciente de las cosas que no funcionan, pero ¿cómo se arreglan? Seguro que también soy partícipe o cómplice. Esas trabadas. También pienso en ver las cosas bonitas de la vida, tratar a la gente con educación, ser asertiva… Esas fantasías que cuestan como ser humano.
Como personaje público y con tu forma de ser, ¿te sientes en la obligación de pronunciarte siempre y cambiar conciencias?
Me ha pasado. Y también cuando te posicionas mucho notas que el bando contrario está, por así decirlo, esperando a que digas algo y los que piensan como tú esperando a que los representes. Hubo un tiempo en que paré porque no quería que me criticaran más. También porque siento que aunque sepa cosas del feminismo, por ejemplo, tampoco soy una licenciada ni una experta. Esas incongruencias. Entonces paré un tiempo porque sentía que estaba fallando. No sé a qué, si a mí misma o a los demás, pero sentía que fallaba.
En un reportaje que publicamos sobre la opinión política de los músicos, Juancho Marqués decía que había dejado de posicionarse tanto porque ahora con las redes sociales parece que no puedes cambiar nunca de opinión. ¿También te ha pasado?
Sí. Yo antes era como «la feminista perfecta», por así decirlo. Y luego analizando algún comportamiento pasado he pensado que era turbio. Entonces sí que estoy de acuerdo. Ahora hay registro de todo. Y una persona cambia y se equivoca. También parece que hay como una manera de ser buen rojo y el resto no son aceptables. No sé, tenemos mil opiniones de mil temas. No tenemos que estar de acuerdo en todo y eso es lo bonito. No voy a pensar que un gobierno lo está haciendo todo bien o que una persona, si soy su fan, va a ser siempre perfecta.