Se archiva la investigación judicial por las cartas a balazos dirigidas a Marlaska, Iglesias y Gámez |  España
Carta amenazante con cuatro proyectiles en su interior que fue recibida por el entonces Vicepresidente Segundo del Gobierno Pablo Iglesias.
Carta amenazante con cuatro proyectiles en su interior que fue recibida por el entonces Vicepresidente Segundo del Gobierno Pablo Iglesias.EFE

La titular del Juzgado de Instrucción 3 de Madrid, María Isabel Durantez, ha accedido al sobreseimiento provisional de la investigación judicial abierta por cartas amenazadoras con proyectiles en su interior que recibieron a finales de abril, en plena campaña para las elecciones de Madrid del pasado mes de abril. 4 de mayo, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el entonces líder de Podemos y candidato en esas elecciones, Pablo Iglesias; y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. La decisión se produce después de que las investigaciones llevadas a cabo en los últimos tres meses por la Policía Nacional y la Guardia Civil no han arrojado resultados para identificar al autor o autores de los envíos. «De las gestiones realizadas no se derivan datos para identificar a los responsables», enfatiza la jueza en su auto, fechado el viernes pasado pero difundido este martes.

La investigación, ahora archivada provisionalmente, se inició luego de que el 22 de abril, el exvicepresidente del Gobierno y candidato de Podemos Unidos a las elecciones del 4-M, Pablo Iglesias, denunciara que el Ministerio del Interior había recibido una carta «con la muerte». amenazas «contra él y su familia. Iglesias hizo público el envío con un tuit que mostraba una foto del sobre, la nota y lo que describió como “4 balas de Cetme [antiguo fusil de asalto del Ejército español]”. En otro tuit, el líder de Podemos reveló que no había sido la única misiva de estas características, y que la ministra Grande-Marlaska y el director general de la Guardia Civil también habían recibido envíos postales con munición: la del ministro, con dos proyectiles. El de Gámez, con uno. Las siete balas eran del mismo calibre: 7,62.

Más información

Las investigaciones iniciadas luego se encontraron con un primer obstáculo. Un error humano cometido cuando se tramitaron las cartas, el 19 de abril, en el Centro de Tratamiento Automatizado (CAT) que Correos tiene en el barrio de Vallecas (Madrid) impidió conocer un dato clave: el buzón donde fueron depositadas. En CAT, todos los envíos que pesan más de 100 gramos pasan por un escáner de rayos X para analizar su contenido y detectar artículos prohibidos. En ese caso, se identifica la bolsa en la que llegó y, con ella, el buzón. Sin embargo, y a pesar de que estos sobres también pasaron por el escáner y mostraba la existencia de siete balas, nadie se dio cuenta y llegaron a su destino. La información en el buzón habría permitido a los agentes rastrear los videos grabados por las cámaras de seguridad instaladas en la vía pública, comercios, sucursales bancarias y estaciones de Metro cercanas para buscar una imagen de la persona que los depositó. Recopilar también datos de las compañías telefónicas sobre los móviles que estuvieron activos en la zona ese día. Nada de esto se pudo hacer.

Las pruebas criminalísticas realizadas a los tres sobres y su contenido tampoco aportaron información relevante. El secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, anunció luego que los investigadores habían obtenido de su análisis las huellas dactilares y el resto del ADN para cruzarlos con los datos que funcionan en el Sistema de Identificación Automática de Huellas Dactilares (SAID) y la base de datos policial de genética. perfiles. en busca de coincidencias que dieran nombre al autor. Sin embargo, las huellas dactilares correspondían a personas que manipularon los sobres desde su recepción en Correos y, por tanto, sin ningún vínculo con el verdadero remitente. Tampoco permitió una mayor identificación de la empresa donde se fabricaron los proyectiles (todos datan de los años 80), ni de la empresa que fabricaba los sobres, así como de la empresa que los distribuye en España. Ninguna pista reveló el análisis de la letra contenida en los tres sobres y las notas amenazantes. Su autor utilizó una regla de molde de letras para inutilizar un estudio de escritura a mano.

La noticia de las cartas sacudió la campaña electoral y provocó un efecto de imitación que provocó la interceptación de otras cuatro cartas similares en los días siguientes: una enviada a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto; un segundo dirigido a Iglesias, aunque enviado a la sede de la Guardia Civil; una más que iba dirigida a la candidata del PP al 4-M, Isabel Díaz Ayuso, y, finalmente, un mensaje con insultos al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Las investigaciones concluyeron que sus autores no tenían nada que ver con los de las tres primeras cartas. El autor del dirigido a Maroto, que contenía un cuchillo aparentemente manchado de sangre, fue el único de ellos que pudo ser identificado. Se trataba de un hombre diagnosticado con esquizofrenia que fue identificado y localizado el mismo día del embarque. Había puesto su nombre y dirección reales en el remitente. Durante el interrogatorio, el hombre afirmó ser un «agente secreto».

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *