"Sí, lo admito": Lydia Cacho testifica contra el empresario Nacif Borge, detenido en el Líbano por la tortura del periodista
Lydia Cacho, en conferencia de prensa en 2011.
Lydia Cacho, en conferencia de prensa en 2011.Giorgio Cosulich / Getty

«Sí, lo admito.» Así anunció la periodista Lydia Cacho la detención del empresario Kamel Nacif Borge en el Líbano, país al que había huido el hombre desde que hace dos años la Justicia mexicana emitió una orden de registro y captura por su vinculación con los delitos de detención ilegal y tortura contra el cronista en 2005. Nacif, un poderoso empresario del sector textil, aparece en el centro de la trama de explotación sexual infantil que Cacho destapó en su libro Los demonios del Edén.

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“Testificar ante las autoridades libanesas por la detención de Kamel Nacif Borge. El comerciante traficante de niñas que orquestó mi tortura, compró niñas para prostituirlas, lavó dinero y eludió la tesorería en Estados Unidos ”, anunció el jueves por la noche el periodista. a través de su cuenta de Twitter. Las autoridades libanesas han retirado el pasaporte de Nacif y éste se encuentra en libertad bajo fianza, según información de la propia Cacho, quien también ha anunciado que viajará al Líbano para la próxima audiencia, el 15 de junio, para “demostrar cómo un empresario vinculado al más alto nivel Los escalones del poder mexicano se convierten en traficantes de niñas y adultos en explotación laboral. Lavador de dinero, operador del Senado mexicano ”.

El juicio abierto contra Nacif se suma al arresto y encarcelamiento del exgobernador de Puebla Mario Marín en febrero de este año. Marín está acusado de ordenar la tortura y detención ilegal del periodista. El juicio contra el exgobernador es el primer caso de un alto funcionario del gobierno en comparecer ante un tribunal por un delito de tortura relacionado con la libertad de expresión de un periodista.

En su denuncia, Cacho señaló una red de explotación sexual de niñas y niños de entre cuatro y 14 años, dirigida por los empresarios Jean Succar Kuri y el propio Nacif. Lydia Cacho fue detenida arbitrariamente por un grupo de policías el 16 de diciembre de 2005 en Cancún (Quintana Roo) y trasladada en vehículo a la ciudad de Puebla. En el camino fue torturada y acusada de difamación por la Fiscalía de Puebla. La acción fue ordenada por el entonces gobernador Marín.

Su relación con los empresarios señalados quedó expuesta en flagrante delito tras la publicación de una grabación en 2006 en la que el exgobernador garantizaba impunidad a Nacif. Apenas comenzaba su mandato. Nacif le agradeció haber detenido al periodista que lo acusaba de participar en una red de explotación sexual infantil. Marín aseguró al empresario que Cacho recibió «un puto chichón», no sin antes pedirle a su amigo «dos botellas de coñac» a cambio del favor y aseguró que en Puebla «se respeta la ley».

La grabación supuso un gran escándalo político en México, pero sin consecuencias legales hasta casi 15 años después. La grabación fue una de las bases para que un juzgado de Quintan Roo emitiera órdenes de aprehensión contra Mario Marín, Kamel Nacif y el exdirector de la entonces Policía Judicial del Estado de Puebla, Hugo Adolfo Karam Beltrán. Años antes, y ante muchas más denuncias de hostigamiento y amenazas de muerte, Cacho se vio obligada a salir de México y refugiarse en el exterior, desde donde siguió insistiendo en el engorroso proceso judicial.

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