Suministro de medicamentos: Contratos no firmados y meses de atraso: la ONU afronta la recta final de su compra de medicamentos para México
El Hospital General de Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua, en marzo.
El Hospital General de Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua, en marzo.Luis Torres / EFE

La compra de medicamentos encargados por México a UNOPS ha dejado, por el momento, más dudas que certezas. Los resultados de la gran licitación lanzada hace más de tres meses aún no son públicos. Las empresas ganadoras han comenzado a ser notificadas esta semana, pero aún no se han firmado los contratos. Ahora, la agencia de la ONU anticipa que la entrega de estos medicamentos, inicialmente proyectada para mayo, comenzará en junio. La industria farmacéutica, que critica la falta de transparencia del proceso, cree que el grueso de las entregas comenzará, como muy pronto, a finales del verano. Sea como fuere, la solución fundamental prometida por el Gobierno al problema de la escasez de medicamentos sigue en el aire.

Tres meses y medio después del lanzamiento de la licitación, UNOPS no ha publicado los resultados y el Gobierno ha proporcionado datos en forma de gotas. Hasta el momento se han comprado 730 claves o tipos de medicamentos, entre quimioterapias y antirretrovirales, a 144 empresas de siete países por un valor de 43.278 millones de pesos, unos 2.150 millones de dólares, informó este jueves el secretario de Salud, Jorge Alcocer. Las compras han generado un ahorro de 11,880 millones de pesos, uno de los principales objetivos del Gobierno al asignar a UNOPS esta tarea clave para el sistema público de salud. Los ahorros representan «más del 20% del presupuesto programado para este año», según Alcocer.

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Pese al triunfalismo del Gobierno, los datos presentados plantean dudas sobre el avance real. Del total de 724 millones de piezas compradas, solo 60 millones se han entregado o tienen pedido de entrega, según Alcocer. Además, el funcionario no aclaró si en las 730 claves adquiridas se incluyen solo los medicamentos licitados o también los de patentes y prioridades, adquiridos de forma urgente mediante un proceso diferente al de la licitación. Si solo se tienen en cuenta los licitados, la cifra comprada hasta el momento representa el 61% del total que se pretendía para este año. Si la cifra se mezcla con la de las patentes, apenas llega al 46%.

Respecto al resto de medicamentos, los no adquiridos, Alcocer se limitó a decir que esta agencia internacional especializada en logística «sigue evaluando y negociando precios para lograr el resto de la compra, que en su mayoría corresponde a material curativo». Fuentes cercanas a UNOPS informan a este diario que el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), institución que guía todo el proceso, será el encargado de licitar las llaves que no fueron adjudicadas.

En cualquier caso, las empresas que sí ganaron el concurso por una o más claves recién comenzaron a recibir la notificación este martes. En lugar de publicar los resultados, la organización internacional ha preferido comunicarse uno a uno con los laboratorios. La carta, a la que ha tenido acceso este diario, pide a los fabricantes que no inicien la producción «hasta que UNOPS y su cliente hayan firmado un contrato que regule la transacción».

Además, se solicita a los laboratorios que presenten varios documentos «lo antes posible» para cerrar el contrato. «Estimamos que la firma mencionada se llevará a cabo en las próximas tres semanas», dice la misiva. Incluso si se cumple el plazo de tres semanas, la firma se produciría dos meses más tarde de lo previsto inicialmente. Originalmente, iba a tener lugar entre finales de marzo y principios de abril.

Como una pieza de dominó, la entrega de medicamentos, que estaba programada para abril y luego pospuesta para mayo, vuelve a retrasarse. Fuentes cercanas a UNOPS aseguran que comenzará en junio «de manera escalonada», un cronograma que los laboratorios consideran poco realista dada la duración de los procesos productivos.

Rafael Gual, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, estima que se tarda una media de tres a cuatro meses en fabricar los medicamentos, lo que situaría las primeras entregas a finales del verano. «Si no hay contratos, ¿quién se va a atrever a empezar a producir?» Enrique Martínez, director de Inefam, centro de análisis vinculado a la industria, apunta que algunos fabricantes «posiblemente» puedan vender stocks de los productos más habituales, como el paracetamol. «Pero la mayoría no podrá hacerlo porque necesita comprar materias primas», dice. Martínez espera entregas para el último trimestre del año.

La novedad de la licitación de este año puede estar detrás de los retrasos y sus modestos resultados. El presidente Andrés Manuel López Obrador desmanteló el sistema anterior, considerando que la concentración de la oferta en 10 empresas incentivaba la corrupción. El mecanismo establecido por UNOPS incluye una serie de filtros para garantizar que ningún proveedor haya estado involucrado en actos ilegales. Además, un panel de expertos asegura que los precios no estén por encima de los que se toman como referencia.

Hay otras explicaciones para los retrasos. Rafael Gual, de la Cámara Farmacéutica, señala la falta de coordinación entre el Gobierno y UNOPS. «Hay varias hipótesis, una es que Insabi no aportó los recursos para realizar las compras». Fuentes familiarizadas con el proceso se limitan a señalar que en este momento ya cuentan con todos los recursos y por eso el martes se inició el envío de notificaciones a las empresas ganadoras.

Hasta que lleguen las primeras entregas de UNOPS, cada institución del sector de la salud está comprando por su cuenta, un “para sí mismo que puede” que amenaza con hacer subir los precios. Cuanto menor sea el volumen, mayor será el costo de cada pieza. Inefam estima que se obtuvieron alrededor de un 40% menos de piezas en el primer trimestre que en el mismo período del año pasado y que las adquisiciones tuvieron un sobreprecio promedio del 10%. “Como no hay un proceso de compra unificado, compras poco y caro”, dice Enrique Martínez.

Parte de la incertidumbre es producto de la limitada transparencia que ha rodeado el proceso. Los pocos datos sobre contratos publicados hasta ahora en el sitio web de UNOPS no revelan los precios unitarios de cada pieza ni la cantidad comprada. “Son elementos básicos para poder ver si este nuevo modelo de compra está funcionando mejor que el anterior”, dice el investigador Pablo Montes, del Instituto Mexicano de Competitividad (Imco). «Compranet [el portal del Gobierno federal] proporciona más información que UNOPS. Es un revés importante en términos de transparencia ”.

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