Termómetro económico y social de América: El mercurio dorado que amenaza la Amazonía |  TERMÓMETRO ECONÓMICO Y SOCIAL AMERICANO
Barcazas ilegales que extraen minerales en el Amazonas.
Barcazas ilegales que extraen minerales en el Amazonas.cortesía: Rodrigo Botero / Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS)

El Amazonas es reconocido como el sistema de ríos y bosques tropicales más grande del mundo. Es el lugar que alberga el 10% de la biodiversidad del planeta y se extiende por los territorios de 9 países de América Latina. Es el hogar de más de 47 millones de personas, incluidos 410 grupos indígenas. Por su extensión y características ambientales, esta región es fundamental para la regulación del clima, el ciclo del agua y para la prosperidad ambiental y económica de la zona. Por tanto, su protección y conservación es vital para el ecosistema global.

Junto con la deforestación, la contaminación de los ríos representa una de las mayores amenazas para los diversos ecosistemas amazónicos. Esta contaminación se debe, entre otros, a la extracción a través de prácticas insostenibles de minerales como el oro, cuyo impacto en las fuentes de agua y los bosques de la Amazonía se ha incrementado debido a la mayor demanda de este metal precioso. Dentro de estas prácticas, el uso de mercurio para separar y extraer oro es común, pero dado su impacto negativo en el medio ambiente y la salud humana, en muchos lugares se considera ilegal.

La minería sin un control adecuado ha generado deforestación, erosión de suelos, contaminación de recursos hídricos y hidrobiológicos, además de promover cambios en el curso de los ríos.

Según un informe del Instituto de Recursos Mundiales y la Red de Información Socioambiental Georreferenciada Amazónica (RAISG), los mineros ilegales han invadido 370 territorios indígenas, donde cualquier tipo de minería es ilegal. Además, las operaciones clandestinas están contaminando al menos 30 ríos amazónicos con mercurio.

La batalla contra el mercurio

Así como corre el agua de los ríos, también lo hace la contaminación por mercurio. Los peces migran a través de las fronteras a través de cuencas hidrográficas compartidas. Y estos peces a su vez son la principal fuente de alimento para los habitantes de diversas regiones del Amazonas. Se estima que alrededor del 80% de las comunidades, principalmente indígenas, dependen del pescado para su alimentación.

Las muestras de cabello y sangre, tomadas con el consentimiento de algunos habitantes de la Amazonía colombiana, registran hasta 150 veces más niveles de mercurio en la sangre de lo aceptable, según la Organización Mundial de la Salud. Esta alta concentración del metal en el cuerpo tiene efectos sobre los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico.

Todo este problema ha disparado las alarmas de varios países de la región y es en este contexto que surgió la Alianza Regional Amazónica para reducir los impactos de la minería aurífera. Comenzó en Colombia, pero ahora también participan entidades gubernamentales y de la sociedad civil de Brasil, Perú, Bolivia y Guayana Francesa. Juntos, buscan generar espacios de colaboración y conocimiento con el fin de generar acciones que prevengan, reduzcan y recuperen los impactos de la minería aurífera en los ríos, habitantes, animales y plantas de la Amazonía.

Los integrantes de la Alianza buscan fortalecer los espacios de diálogo y toma de decisiones entre gobiernos, instituciones y ciudadanos con el objetivo de promover, a través de políticas públicas y proyectos ciudadanos, soluciones efectivas a los impactos de la minería, además de promover la eliminación de el uso de mercurio.

También tienen como objetivo crear herramientas para una mejor planificación de los recursos naturales y desarrollar prácticas mineras sostenibles con un enfoque especial que permita el desarrollo local de las comunidades. Desempeñarán un papel clave en el seguimiento del área y en la creación de un conjunto de protocolos para monitorear y controlar las áreas de riesgo en la Amazonía.

A través de campañas de sensibilización, tanto para las comunidades vulnerables a la contaminación como para los consumidores, se promoverá la compra responsable de oro de las zonas que no utilizan mercurio para su extracción.

Con esta alianza, el sector público, la sociedad civil y las comunidades se fortalecen mutuamente. Varias instituciones se han sumado a este trabajo ya existente, incluido el Banco Mundial.

“La Alianza tiene el potencial de promover el diálogo y la colaboración para abordar un problema regional. La posibilidad de apoyar su trabajo en lugares como la cuenca del río Putumayo-Içá (compartida entre Brasil, Colombia, Ecuador y Perú), generará lecciones clave para otros lugares estratégicos del bioma ”, dice Ana María González Velosa, especialista líder en temas ambientales de la institución en América Latina.

El Programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía, financiado con recursos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y coordinado por el Banco Mundial, actualmente se suma a los esfuerzos nacionales en Brasil, Colombia y Perú con la intención de proteger la biodiversidad de importancia global, que incluye la implementación de políticas para promover el uso sustentable de los recursos naturales y la restauración de la cubierta vegetal nativa del Amazonas.

Mediante el apoyo a la Alianza y esfuerzos específicos en regiones como la cuenca del río Putumayo-Içá, este programa trabaja para promover una mejor toma de decisiones para el control de la contaminación del agua por mercurio, al mismo tiempo que comparte información científica y tradicional relevante, promover la colaboración entre diversos sectores y la planificación sostenible de los usos del suelo y del agua en la región.

Jessica belmont Y Jairo bedoya son comunicadores del Banco Mundial

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