Una nueva noche de ira en Colombia: Popayán estalla tras el suicidio de un menor detenido por la policía |  Internacional
Enfrentamientos entre manifestantes y agentes en la comisaría de Popayán.
Enfrentamientos entre manifestantes y agentes en la comisaría de Popayán.RS

Una nueva noche de enfado en Colombia ha dejado escenarios de guerra urbana entre manifestantes y policías en los que se cuenta al menos una muerte. El suicidio de una menor que denunció que cuatro policías antidisturbios abusaron de ella durante una detención el día anterior provocó que una multitud se congregara frente a una comisaría e incendiara un puesto de policía del barrio donde presuntamente se cometió el acoso. Los oficiales respondieron con gases lacrimógenos, tanques de reacción y cohetes paralizantes para dispersar a la multitud. El amanecer de Popayán fue iluminado por los fuegos de los edificios en llamas.

La situación se descontroló hasta tal punto que el presidente, Iván Duque, anunció que enviaría de inmediato a sus ministros de Defensa e Interior a esa ciudad del sureste del país. “Liderar la restauración del orden público en la ciudad. Ante los lamentables hechos relacionados con el joven fallecido de 17 años, es imperativo realizar una investigación exhaustiva «, Duque escribió en tono telegráfico en sus redes sociales.. Por la mañana un fiscal especializado en menores había viajado desde Bogotá para investigar el caso de la niña que se quitó la vida.

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La joven fue detenida el miércoles por cuatro policías. Un manifestante registró cómo la llevaron a la fuerza, volando, a una estación de policía local. Ella les gritó en el camino que le estaban tirando de los pantalones. Su abuela la recogió a las 10:51 pm Según el jefe de policía, en óptimas condiciones. Según un abogado que acompaña a la familia y la asesora, la adolescente estaba nerviosa, magullada y sufrió un ataque de ansiedad. En su casa, la joven escribió un mensaje en las redes sociales en el que acusó a los agentes de haberla detenido arbitrariamente, cuando ni siquiera protestó. Afirma que se dirigía a la casa de un amigo cuando se encontró en medio de los disturbios. A la mañana siguiente se quitó la vida.

Jóvenes prendieron fuego a la comisaría de proximidad donde se encontraba detenida la joven que luego se suicidó, este viernes en Popayán.
Jóvenes prendieron fuego a la comisaría de proximidad donde se encontraba detenida la joven que luego se suicidó, este viernes en Popayán.RS

La noticia del suicidio avivó aún más los ánimos. Organizaciones feministas rodearon las comisarías exigiendo que se esclareciera el caso. Otra multitud se reunió frente al instituto de medicina legal, donde se realizó una autopsia al cuerpo. Los resultados aún no se han entregado a la familia. La adolescente, que fue velada este viernes, era hija de un policía. A medida que avanzaba el día, los enfrentamientos con la policía se intensificaron. «Hay una guerra real aquí», dijo Lizeth Montero, una abogada de derechos humanos que está siguiendo el caso, resguardada en un edificio.

En la refriega, un manifestante, Sebastián Quintero Munera, de 22 años, murió luego de ser golpeado en el cuello por una bomba paralizante de la brigada antidisturbios, según varios videos que inundaron las redes sociales. La policía antidisturbios no porta armas letales, pero las que llevan, arrojadas de cerca, sí pueden serlo. La identidad de la víctima fue confirmada por la oficina colombiana del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Al menos 43 personas ya han muerto durante las protestas antigubernamentales que han paralizado al país durante dos semanas.

El caso de la adolescente prendió fuego a Popayán. Decenas de manifestantes acudieron al recinto de la Fiscalía para exigir justicia y arrojaron cócteles Molotov al edificio. “Condenamos el ataque a Medicina Legal en Popayán. Es urgente proteger las pruebas forenses que allí se encuentran y que son fundamentales para la búsqueda de los desaparecidos, la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Los funcionarios que están a salvo, les expresamos nuestra solidaridad ”, advirtió en sus redes sociales Juliette de Rivero, representante en Colombia de la Alta Comisionada.

Popayán es la capital del Cauca, una región golpeada por múltiples violencias, con una geografía quebrada que hace costoso y difícil para el Gobierno establecer una presencia permanente. Suele decirse que Colombia tiene más territorio que Estado. Allí convergen conflictos sociales, económicos y culturales históricamente no resueltos, lo que ha provocado que las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas tengan una relación de desconfianza con las autoridades.

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