Venezuela se suma a la beatificación de José Gregorio Hernández, "el médico de los pobres" |  Internacional

El médico y devoto José Gregorio Hernández (1864-1919), académico, científico y franciscano seglar, parte del culto religioso popular latinoamericano y símbolo por excelencia de la fe cristiana en Venezuela, será finalmente beatificado este viernes en una ceremonia que será tendrá lugar en la Iglesia del Colegio La Salle, en Caracas, y será transmitido por la cadena nacional de radio y televisión.

El acto, que se puede ver a través de transmisión por la Conferencia Episcopal Venezolana y la Arquidiócesis de Caracas, se llevará a cabo durante la segunda ola de la pandemia «tomando todas las medidas de bioseguridad», dijo la ministra del Interior y Justicia del régimen bolivariano, Carmen Meléndez. «La beatificación de José Gregorio llega en un momento particularmente oportuno», dijo Monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, aludiendo al agravamiento de la pandemia en Venezuela y al retraso en la llegada de las vacunas por parte del gobierno de Maduro. El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín, que había confirmado su presencia en la ceremonia, pidió disculpas a última hora por el aumento de contagios. El Papa Francisco había autorizado la beatificación del médico venezolano el 13 de junio del año pasado.

La tan esperada beatificación de José Gregorio Hernández ha sido recibida con enorme alegría por la comunidad católica venezolana, una gran mayoría en el país. Es una de las raras ocasiones en que prevalece el consenso sobre los efectos tóxicos de la polarización política como circunstancia crónica de la vida nacional. Las autoridades religiosas, la cúpula del chavismo y el activismo opositor han tomado la iniciativa como propia y han invitado a la población a sumarse al acto.

Un grupo de personas frente a la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, el lugar que guarda los restos de José Gregorio Hernández en Caracas, el 19 de junio de 2020.
Un grupo de personas frente a la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, el lugar que guarda los restos de José Gregorio Hernández en Caracas, el 19 de junio de 2020.
MANAURE QUINTERO / Reuters

Nacido en Isnotu, estado Trujillo, en los Andes venezolanos, Hernández realizó sus estudios secundarios en Caracas y en 1888 se graduó como médico en la Universidad Central de Venezuela, la más antigua e importante del país. Al año siguiente se fue a Francia para especializarse en los laboratorios de Charles Robert Richet, y también estudió en Berlín. En 1891 regresa a Caracas para fundar las cátedras de Histología, Patología, Fisiología Experimental y Bacteriología -esta última es la primera de su tipo en toda América Latina- en la UCV y en el Hospital Vargas de Caracas.

Autor de numerosos trabajos de investigación científica y médica, cofundador de la Academia Nacional de Medicina y símbolo en el ejercicio de la enseñanza de las ciencias en el país, José Gregorio Hernández fue quien introdujo el uso del microscopio y otros instrumentos de la práctica diaria. Cuidado de paciente hospitalizado. Hernández también publicó algunas crónicas y ensayos literarios en El cojo ilustrado, la revista cultural más importante del momento en Venezuela.

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Mientras acumulaba méritos académicos y se ganaba el respeto de todos por su nobleza y credenciales profesionales, José Gregorio Hernández ahondaba con devoción en su fe católica y sus estudios religiosos. En 1908 ingresó en la Cartuja de Farneta, en Italia, aunque tuvo que abandonarla meses después por complicaciones de salud. En 1909 ingresó al Seminario Santa Rosa de Lima de Caracas. También formó parte del Pontificio Colegio Latinoamericano Pio en Roma en 1913. En la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de los Frailes Capuchinos, Hernández hizo votos como Franciscano Seglar.

En Caracas, en particular, es bien recordada su labor desinteresada en el cuidado de los enfermos durante la pandemia de 1918, conocida como «la gripe española», que cobró millones de víctimas en el país.

José Gregorio Hernández fue atropellado accidentalmente por uno de los pocos automóviles existentes en Caracas en 1919. Su desafortunada e inesperada muerte produjo una enorme consternación. Su funeral fue una exhibición recordada de duelo en las calles. Muy rápidamente su memoria comenzó a ser objeto de culto popular, en el símbolo de la esperanza del enfermo ante la muerte, y se le atribuyeron numerosos milagros.

El sello de José Gregorio Hernández preside numerosos centros de salud pública y ha sido representado en numerosas obras gráficas e intervenciones artísticas. Su vida ha sido recreada varias veces en series de televisión. Su figura también ha sido utilizada en rituales de santería, habituales en zonas populares deprimidas del país, hecho que es severamente sancionado por los sacerdotes.

La Iglesia católica venezolana inició el proceso de beatificación de José Gregorio Hernández en 1949. En 1972 fue declarado por el Siervo de Dios del Vaticano. En 1986, Juan Pablo II lo declaró Venerable.

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