En el libro ‘Los aprendices de brujo’ (La Esfera de los Libros), Alexandra Henrion Caude se posiciona contra las vacunas de ARN para el Covid y da pábulo a noticias que han sido científicamente desmentidas. Directora de la Unidad de Genética y Epigenética de Enfermedades Neurometabólicas y Defectos Congénitos del Investigación del Instituto Francés de Investigación Médica y de Salud (Inserm), también es desde la pandemia la musa de la comunidad Covid-escéptica. Asegura sentirse respaldada por la ciencia, pero la comunidad científica rechaza sus dudas frente a unas vacunas que acaban de obtener el respaldo del Nobel de Medicina. De esta batalla personal ha hablado con ABC Salud tras presentar su nuevo libro en Madrid. Estamos en el inicio de la campaña de vacunación y muchas personas se preguntarán sobre la necesidad de una nueva dosis. ¿Qué les sugiere? Noticias Relacionadas estandar No Pedro Cavadas: «Las teorías conspiranoicas sobre las vacunas y el coronavirus son idioteces de un calibre monumental» ABC estandar No El 6,5 % de la población española ha mostrado su rechazo a vacunarse contra la Covid-19 ABCSalud Que se lean mi libro lo antes posible. No se pueden tomar decisiones de esta importancia sin entender lo que estamos metiendo en nuestro cuerpo. Parece que nadie ha entendido qué es el ARN mensajero y cómo las vacunas frente al Covid no funcionan como las otras. Es una decisión increíble modificar nuestro patrimonio genético añadiendo información genética ajena. Esta información entra en nuestras células, incluso en nuestro cerebro. Con un código genético modificado, diferente de nuestros ARNm naturales, estas vacunas nos obligan a producir una proteína viral y tóxica, llamada Spike. Los propios desarrolladores de Moderna hablaron de «piratear el software de la vida». ¿Cuál es la base científica que respalda su teoría respecto a posibles riesgos o efectos adversos de las vacunas contra el covid-19 y cómo se compara con la evidencia científica aceptada en la comunidad médica? ¿Mi «teoría»? Pero no es una teoría: ¡es un hecho! Cuando el ministro de Salud israelí informa de que el 10% de las mujeres vacunadas sufre problemas menstruales, ¡no estamos hablando de teorías! Cuando otro ministro de Salud, como el alemán Karl Lauterbach , pide disculpas públicamente a las víctimas de los graves efectos de las vacunas, no se trata de teorías [Lauterbach, afirmó que no es ético rechazar la vacuna contra el coronavirus y aseguró que solo la vacunación puede poner fin a la pandemia, con lo que se manifestó a favor de su obligatoriedad (sic)]. Se trata de vidas. Lo único que he hecho es recabar los documentos oficiales de organismos sanitarios como la OMS , la FDA , junto con los de Pfizer y Moderna , así como de publicaciones científicas. Son los instrumentos de nuestra comunidad científica. No tenemos otros. Su teoría alimenta a los conspiranoicos y antivacunas. ¿Qué les diferencia de ellos? Por segunda vez, habla usted de «mi teoría». Si lee mi libro, y las referencias que uso, verá que los calificativos de conspiracionista y antivacunas ¡son difamaciones gratuitas! Albin Michel, en Francía, y La Esfera de los Libros, aquí en España, son editoriales serias que seguramente no me habrían publicado de otra manera. Los esenciales, como usted los llama, ¿tienen ventaja sobre las personas vacunadas frente a otras pandemias? Lo que yo llamo los «esenciales», se conocen en Francia como los «suspendidos». A ellos va el 100% de mis derechos de autor porque nuestro Gobierno les castigó prohibiéndoles cualquier trabajo, cualquier salario, durante más de 20 meses, con el pretexto de que se negaron a revelar su estado de vacunación. Estamos hablando de decenas de miles de profesionales de la salud, como los médicos, y los bomberos. En mi opinión, se trata de personas «esenciales» que, con su sacrificio, nos han recordado la importancia de la libertad de aceptar o rechazar un procedimiento médico, y del respeto del secreto médico. Recordemos que la vacunación es un acto médico y, por tanto, está sujeta al secreto profesional. Estas son las reglas básicas de nuestra sociedad. Como tomarse el tiempo necesario para evaluar nuevos medicamentos o vacunas, en lugar de inyectarlos en plena fase 3. Kathrin Janssen , responsable de Investigación y Desarrollo de vacunas en Pfizer, lo entendió bien cuando declaró a la revista Nature el 11 de noviembre de 2022: «Empezamos a pilotar el avión cuando aún lo estábamos construyendo». [ En la misma entrevista Janssen asegura : «Me parece sorprendente, después de todo lo que pasó la humanidad, cuántas personas todavía no ven el valor de las vacunas y no se vacunan» ]. Si quiere subirse a bordo de un avión que aún se está construyendo, es una elección que no se puede imponer a nadie. Incluso hoy. [La reciente concesión del Premio Nobel de Medicina a los pioneros de las vacunas con ARN mensajero, Katalin Karikó y Drew Weissman, confirma que se lleva trabajando con estas vacunas desde hace ya más de 30 años, por lo que la idea de que las cosas se hicieron demasiado rápido parece equivocada]. Habla de que la variabilidad genética individual influye en la respuesta a las vacunas contra el covid-19 ¿Cuáles podrían ser las implicaciones de esta variabilidad en la estrategia de vacunación? Este aspecto, según la información de la que dispongo, no se ha debatido públicamente. Sin embargo, es fundamental. Demuestra que estamos expuestos de forma desigual a la vacunación con ARNm y que nuestra variabilidad genética conduce a un perfil inmunitario muy diferente. Los estudios demuestran que la variabilidad de las respuestas inmunitarias a las vacunas de ARNm, tanto humoral (a través de nuestros anticuerpos) como celular (a través de nuestras células T), está influida por el perfil HLA individual. Así pues, tener en cuenta nuestro perfil HLA parece ser lo mínimo en una sociedad que se cree moderna, cuando en realidad trata a todos por igual. ¿Cuál es su postura en relación con las estrategias de inmunización colectiva y la adquisición de inmunidad de rebaño mediante la vacunación? Mi «postura», como usted la llama, no es argumentar una política de vacunas contra tal o cual enfermedad, si no compartir con la gente lo que concierne a nuestra genética, su belleza y riqueza; la importancia de respetarla y no modificarla; los fracasos y peligros del ARN mensajero en los últimos 20 años, y las reiteradas condenas a la industria farmacéutica. Este es el contenido de mi libro, Los aprendices de brujo, puesto en palabras sencillas y accesibles para todos. Si me he ocupado específicamente de los riesgos inherentes a la vacunación contra los coronavirus, es porque a través de un fenómeno llamado ADE, los anticuerpos se comportan de manera diferente y, en lugar de neutralizar el virus frenando su propagación, lo facilitan. Por tanto, existe el riesgo de producir anticuerpos que faciliten la enfermedad en lugar de combatirla. En este caso, producir anticuerpos no parece ser el Santo Grial… Este es el riesgo que se conoce desde hace muchos años sobre las vacunas contra los coronavirus, al igual que las vacunas contra la bronquiolitis y el Dengue. [ Los informes actuales muestran que las vacunas frente al covid19 disponibles en España no han mostrado ningún indicio de provocar el fenómeno ADE ]. Me han tachado de conspiracionista cuando no era cierto, solo porque yo había hecho mejor mi trabajo casi tres años antes que los demás, o porque tenía más valor En su opinión ¿de qué forma se debería abordar la pandemia de covid-19 de manera efectiva? Sin duda mi propuesta es que hagamos lo mismo que en 2019. La gran cosa que hicimos entonces fue tratar la neumonía, cuyo nombre y causa desconocíamos, con antibióticos, y probablemente Vitamina D. Sin vacunas, sin mascarillas, sin pruebas PCR, sin encierro, sin estrés, sin paracetamol. Solo mucho más tarde nos dimos cuenta, gracias a España, de que el virus ya circulaba en 2019. Fue en Barcelona donde se comprobó la circulación del SARS-CoV-2 en aguas residuales ya en marzo de 2019. Además, gracias a diversas publicaciones en Estados Unidos, Francia, Italia, España y Brasil, se han aportado pruebas de su presencia ese mismo año, unas veces en aguas residuales y otras por los anticuerpos anti-SARS-CoV-2 que encontramos en pacientes en su momento. ¿Por qué no podríamos sacar conclusiones y considerar que 2019 fue un ejemplo de éxito en la gestión de los pacientes, mucho más práctico que las soluciones traumáticas que se tomaron y por las que todavía estamos pagando las consecuencias? Tendríamos entonces una fuente de inspiración alternativa para la nueva epidemia anunciada para el otoño. Algunos expertos auguran una pandemia de un virus de la gripe más mortífero. En su opinión, ¿estamos preparados y cómo deberíamos abordar? Si estos expertos predicen algo, ¡entonces se puede decir que estamos hablando de una teoría! Y son teorías como estas las que han mantenido a la gente atemorizada. No sé de dónde vienen, ni cuál es su justificación. No me parece que haya nada científico en ellas. Yo soy una científica que trabaja a partir de observaciones. No leo el futuro en mi bola de cristal. A cada cual lo suyo. Noticia Relacionada estandar No Las personas con covid persistente tienen diferencias hormonales e inmunitarias Rafael Ibarra Se calcula que una de cada 10 personas que ha tenido covid tienen covid persistente Usted me pregunta si estamos preparados para el futuro. Pero ¿cómo vamos a estarlo si ni siquiera somos capaces de tener en cuenta lo que ha pasado, por ejemplo en 2019, y lo que está pasando? Una publicación de Anthony Fauci analizaba todas las pandemias, incluida la gripe española, y concluía que las muertes no se debían al virus, sino a infecciones bacterianas secundarias, y que por tanto había que tener en cuenta los antibióticos para cualquier pandemia futura. [ Aunque la investigación existe, no hace mención alguna a las mascarillas ni a su supuesta vinculación con la neumonía bacteriana ]. Y eso es precisamente lo que estábamos haciendo en 2019 cuando circulaba el SARS-CoV-2, sin saberlo, estábamos tratando a los pacientes con antibióticos. No es la primera ni la última persona que habla de un origen humano del SARS-CoV-2. ¿Nos puede aportar algún dato científico en ese sentido? Yo fui uno de los pocos científicos que se atrevió a hablar del origen humano del SARS-CoV-2 porque los demás escribieron en marzo de 2020 cosas como: «Condenamos enérgicamente las teorías conspirativas que sugieren que el covid-19 no tiene un origen natural». Así que éramos muy pocos los que nos atrevíamos a expresar esta duda en marzo de 2020. Hoy, como se publicó en Science en noviembre de 2022, el consenso entre los virólogos es, como siempre he dicho sin cambiar nunca de postura, que el origen natural del SARS-CoV-2 es «casi nulo». [En dicho artículo se concluye : “Los acontecimientos precisos que rodearon la propagación del virus siempre estarán confusos, pero toda la evidencia circunstancial hasta ahora apunta a que se produjo más de un evento zoonótico en el mercado de Huanan en Wuhan, China, probablemente entre noviembre y diciembre de 2019”.]. Tiene que estar muy convencida de lo que dice porque muchos la han tachado de antivacunas y conspiranoica. ¿Se ha arrepentido alguna vez de decir lo que dice? Como ya habrán deducido, los científicos han dado un giro de 180 grados y están de acuerdo como yo- en que lo más probable es que su origen esté en un laboratorio. Han dejado de defender un origen natural del virus, como hacían en el pasado, condenando a quienes discrepaban de ellos. En estas condiciones, haber sido tachado de conspiracionista cuando no era cierto, solo porque yo había hecho mejor mi trabajo casi tres años antes que los demás, o porque tenía más valor, es vergonzoso. Es incluso escandaloso. Es como si te tacharan de tener una reputación fake. Observo que estos científicos tampoco se han disculpado ante la opinión pública, lo que provocará una pérdida de confianza fácil de anticipar. Hace tres años preferí compartir una verdad científica, antes que proteger mi reputación Así que, por mi parte, hace tres años preferí compartir una verdad científica, antes que proteger mi reputación. ¿Lo volvería a hacer? Sí, porque detrás está el escándalo de las autoridades, que no han hecho nada desde entonces para proteger a nuestras poblaciones contra la posible fuga futura de otros virus modificados de los laboratorios. Sus teorías recuerdan mucho a las de aquellos que todavía a día de hoy mantienen que el VIH fue un virus creado un laboratorio por humanos. ¿Piensa usted que el virus de sida es también obra de los humanos y de la industria para vender medicamentos? Lo que puedo compartir es que en mis 30 años de carrera científica, que culminó con el más alto rango de director de investigación en el Inserm, nunca he planteado la más mínima teoría. Ni siquiera sobre el origen del virus, lo que he dicho siempre es que un análisis no puede ser una prueba, aunque esta sea compartida por la mayoría de los virólogos. Por eso decimos «casi nula». También esta es la razón de que no podamos decir que las vacunas sean seguras y eficaces. Esto se llama cautela científica. Para mí es importante. Es uno de nuestros tesoros. El gran físico Poincaré dijo: «Dudar de todo o creerlo todo, son dos soluciones igualmente cómodas, ambas nos dispensan de pensar». Digamos que yo soy de los que prefieren pensar e invitar a la gente a hacerlo. ¿No teme acabar como el virólogo Luc Montagnier repudiado por la ciencia por su postura antivacunas? ¡Pero la ciencia no repudia! Son los hombres los que repudian. Y si estos hombres estaban completamente equivocados, mientras condenaban enérgicamente a quienes dudaban de la fábula de un pangolín o de un murciélago, son ellos los que ya no merecen ser considerados científicos. Por tanto, les responderé que el profesor Luc Montagnier fue un virólogo suficientemente excepcional como para recibir el premio Nobel por su descubrimiento del virus del sida. Que también fue uno de los primeros en compartir sus dudas sobre el origen del SARS-CoV2 y en advertir a la gente contra la experimentación con estas vacunas.