Regalo arbitral a un Barça muy mediocre ante el Oporto
Regalo arbitral a un Barça muy mediocre ante el Oporto

El Barça empezó con Lamine Yamal y Joao Félix -muy pegado a la banda- y el Oporto mordiendo con una presión alta e incorporando a muchos jugadores por delante del balón en sus ataques. Joao Mario llegaba con demasiada facilidad al área de Ter Stegen y el Joao azulgrana le pedía a Xavi instrucciones sobre qué hacer al respecto. El Barcelona tenía el balón pero muy lejos de Diogo Costa. Los dos equipos muy prudentes, más pendientes de no cometer errores que de buscar la proeza. Oriol Romeu fracasaba en este intento, perdió tres balones en diez minutos y el último estuvo a punto de significar el primer gol local, pero Taremi no llegó a chutar. Cancelo perdió otro balón innecesario y tuvo que hacerle a Galeno una falta de amarilla clarísima. Muy rápido el Oporto en las contras pero poca luz en sus definiciones. La misma poca luz del Barça en defensa. Óscar Hernández al lado de su hermano repasaba en su pantalla las pérdidas de Romeu.

El Barça se precipitaba con ataques demasiados verticales. Koundé se unía al festival de las embarradas de sus compañeros y se equivocó en una anticipación que se convirtió en otro serio aviso de los portugueses. Poco a poco los locales se hicieron con el balón y el Oporto creaba cada vez más peligro, aunque siempre con dificultades para resolver con solvencia. Un Barça inseguro, falto de confianza, tímido en la presión y que permitía que los rivales sacaran el balón desde atrás con demasiada facilidad, había perdido el control del partido. No estaba contento Xavi, que puso a Ferran Torres a calentar porque Lewandowski se había hecho daño en una falta que el árbitro ni siquiera pitó, y se le veía incómodo en todos sus movimientos. Joao Félix en el 22 conectó un potente disparo que Costa desvió a córner con la punta de los dedos.

Liderado por Joao Félix y Lamine Yamal, el Barça reaccionó siendo capaz de encadenar tres ataques seguidos, aunque de poca importancia. Cancelo no paraba de perder balones. Cardoso vio una amarilla de libro por una dura entrada sobre Koundé y Araujo y Xavi recibieron por protestar la misma amonestación. A la media hora Lewandowski, cojo, pidió definitivamente el cambió y le sustituyó Ferran.

Ferran aprovecha un error de Romario

La defensa del Barça continuaba desajustada y los dos equipos alternaban el protagonismo en ataque. Ninguna ocasión clarísima hasta que en el añadido el Barça aprovechó una grave pérdida de Romario. Gundogan filtró una sabia asistencia entre líneas a Ferran, que se había desmarcado con astucia, y controló y marcó con gran categoría.

Primera parte irregular. Muy bien Ferran, que se reivindicó. El Oporto siendo un equipo de muy poca calidad pudo poner en demasiados apuros a un Barcelona blandengue, poco determinado en ataque y fallón en defensa. Sin duda influyen las bajas, pero este equipo presiona peor que el año pasado.

En la reanudación, Koundé salvó sin cometer penalti una contra de Pepé, demasiado lento. Brillante Koundé, muy fino para desbaratar lo que era un gol seguro y sin propiciar la pena máxima. Clarísima ocasión, en el Barça sólo Lamine Yamal era capaz de desequilibrar con acciones que todas eran delicadas y tenían sentido. Araujo casi a continuación anuló también otra internada de Pepé siendo más rápido que él. El equipo reclamaba a alguien que le diera continuidad al juego, circulación, y superar ese absurdo tenerla para perderla, y tener que correr hacia atrás para evitar en el último suspiro el gol.

Xavi dio entrada a Fermín y a Sergi Roberto. Los sustituidos fueron Joao Félix y Oriol Romeu. Romeu estuvo francamente flojo, en la línea de sus últimas actuaciones. Ter Stegen rechazó de un modo algo palomitero un buen disparo de Galeno. Lamine Yamal dejó el terreno de juego de repente y se fue al vestuario sin que nadie entendiera muy bien por qué. Tardaba tanto en regresar que lo tuvieron que ir a buscar. En su ausencia Cancelo cometió un claro penalti llevándose el balón con el brazo, pero el VAR lo anuló equivocadamente por un brazo previo, que no lo era, de Eustaquio. Claro regalo al Barça. Marcos Alonso entró por Lamine Yamal, que no volvió.

El resultado fue lo único bueno, y de manifiesto regalo, que sacó el Barça de una noche muy mediocre y afortunada.